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La media cobija
RedacciónDon Roque tocó la puerta de la casa donde vivía su hijo con su familia.-¡Hola papá! ¡Qué milagro que vienes por aquí! -Sabes que no me gusta molestarte, pero me siento muy solo, además, estoy cansado y viejo, ¿no te molestaría que me quedara a vivir con ustedes?-¿Quedarte a vivir aquí?, sí...claro...pero no sé si estarías a gusto, la casa es chica, mi esposa es muy especial y los niños...-Mira hijo, si te causo muchas molestias olvídalo, no te preocupes por mí...-No, padre, no es eso, solo que no se me ocurre dónde podrías dormir.No puedo sacar a nadie de su cuarto, a menos que no te moleste dormir en el patio.-Dormir en el patio está bien.-El hijo de Don Roque llamó a su hijo Luis, de doce años.Mira hijo, tu abuelo se quedará a vivir con nosotros.Tráele una cobija para que se tape en la noche.-Sí, con gusto.¿Y dónde va a dormir?-En el patio, no quiere que nos incomodemos por su culpa.Luis subió por la cobija, tomó unas tijeras y la cortó en dos.-¿Qué haces, Luis? ¿Por qué cortas la manta de tu abuelo?-Sabes, papá, estaba pensando...-¿Pensando en qué?-En guardar la mitad de la cobija para cuando tú seas viejo y vayas a vivir a mi casa.
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