Frías, duras y peligrosas son las armas de fuego de cualquier calibre, sobre todo cuando son mal utilizadas por personas sin ningún tipo de capacitación.
El arma de fuego es un dispositivo destinado a propulsar uno o múltiples proyectiles por medio de la presión generada por la combustión de un propelente, lo que la convierte en un 98% letal.
Muchas personas optan en Panamá por comprarse una para defensa personal, a pesar de que los precios en el mercado están de $800 en adelante.
Uno de ellos es Antonio Madrid, de 45 años, quien es ingeniero y casi siempre mantiene en su poder dinero para pagar a sus empleados.
Él aduce que nunca ha tenido la necesidad de usarla, lo que agradece a Dios por eso, pero sí pagó por un entrenamiento especial que duró casi dos meses para saber cómo manejarla y los términos de seguridad, ya que tiene hijos pequeños en casa y sabe que es un riesgo.
Según el cabo segundo Elvis Delgado, de la tercera Compañía de Infiltración Cobra, del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (Senafront), tienen sus técnicas y manejos que deben seguir al pie de la letra.
Para lograr un disparo eficaz es necesario tener en cuenta una serie de recomendaciones sobre preparación psicológica y física del tirador, postura que debe adoptar, empuñamiento del arma y cómo apuntar y dispararla.
Es importante recordar que desde que se termina de elevar el brazo hasta que se produzca el disparo no debe trascurrir más de seis u ocho segundos; pasado este tiempo, se debe bajar el brazo y comenzar de nuevo.
De igual forma, aseguró que se debe acomodar la visión a un punto intermedio entre el alza y el punto de mira, de modo que se vean enfocados estos dos elementos y desenfocado el blanco.
Todas las técnicas deben ser utilizadas por las personas que manipulan armas, de no hacerse, los accidentes puede ser fatales.
Empuñar un arma es una gran responsabilidad. Eso no lo debe olvidar quien tenga una a la mano.









