Pollera sería Símbolo Patrio
Conservar, proteger y elevar la pollera panameña a símbolo patrio son algunos de los aspectos que se analizaron en el Primer Congreso Nacional de la Pollera, que terminó ayer en Chitré, provincia de Herrera.
El congreso, organizado por miembros de la sociedad civil, estudiosos y seguidores del traje típico nacional, se convirtió en una radiografía desde la creación y durante toda su evolución, así como un análisis de las principales amenazas que enfrenta en la actualidad.
A juicio de los entendidos en materia de folclor, la pollera debe ser protegida en toda su estructura, es decir, urge una política de Estado que permita salvaguardar la tradición y garantizar el patrimonio de los artesanos que se dedican a su confección.
Eduardo Cano, estudioso de la pollera y organizador del congreso, señaló que las autoridades deben analizar la conformación del Departamento Nacional de Protección de la Pollera y anunció que como colaboración de esta iniciativa se presentará una resolución que harán llegar al gobierno central, para que estas peticiones sean escuchadas.
Si no hacemos algo, podemos perder la esencia de nuestro traje típico, ya que hay personas que por capricho están inventando y dañando la belleza de la pollera, dijo Cano.
Sostiene que las principales amenazas del considerado traje más bello del mundo son las mal llamadas evoluciones, que no son más que cambios que se le hacen a la pollera y en los que agregan nuevos elementos que no son parte de la historia de esta.
Por qué hay que estarle agregando labores de 12 y 14 pulgadas, o 10 tiras de tela, tembleques de cualquier cantidad de colores. Pronto veremos que le agreguen lentejuelas a la labor de la pollera, cuando esto no debe ser permitido, indicó el experto.
Según se explicó, no solo el vestido femenino sufre estas amenazas, sino también la vestimenta masculina, la cual ha sido modificada sin control.
Protección de los insumos
Los asistentes del congreso, en su mayoría estudiantes, bailarines y directores de ballet folclórico, autoridades y estudiosos del traje típico, también analizaron los problemas que enfrentan los artesanos locales que confeccionan polleras.
Según se señaló, el desconocimiento general que se cierne sobre los temas relacionados con el folclor facilita que se viole el esfuerzo de los artesanos, así como la inversión de aquellos que lo obtienen, ya sea por moda, o bien por amor al traje típico.
Para Rolando Domingo, creador del manual para amar, cuidar y vestir bien la pollera, y expositor del congreso, el respeto por el traje típico va más allá de lucirlo de forma adecuada.
Es necesario combatir el desconocimiento, las deformaciones que sufre, y proteger el trabajo de los artesanos, indicó.
Afirmó que hacen falta políticas de Estado para regular la importación de los materiales utilizados, así como negociar con los países productores mejores oportunidades para los artesanos.
Domingo se atreve incluso a proponer un financiamiento estatal para que los artesanos registrados compren a precio justo y se eliminen las ganancias desmedidas de los intermediarios, que muchas veces, al desconocer las necesidades de los artesanos, ponen en peligro la inversión realizada al traer hilos de menor calidad.
La importación de cualquier tipo de material provoca que los artesanos pierdan el trabajo de muchos meses, así como una gran inversión, añadió.
El congreso finalizó con el fortalecimiento de un movimiento que lleva muchos años, y que busca que la pollera nacional sea elevada de traje típico a símbolo patrio del país, para que junto con la bandera nacional, el himno y el escudo, exponga el valor y significado que posee para todos los panameños.