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Trabaja y ama su BARRIO
Jesús Simmons jesus.simmons@epasa.com Un corregimiento vibrante, de gente humilde que todos los días se levanta muy temprano para ir a trabajar.Así es el corregimiento de Belisario Porras en San Miguelito, un lugar que alberga 48 mil habitantes dentro de sus cuatro kilómetros de extensión territorial.Los primeros pobladores que llegaron a este sector provenían del interior del país, en busca de un hogar digno para sus familias.Uno de esos interioranos fue Rito Castillo, de 68 años, quien llegó procedente de la comunidad de San Pedro del Espino, distrito de Santiago, provincia de Veraguas.Recuerda que fue en 1964 cuando dejó su amada campiña para buscar una mejor calidad de vida en la ciudad de Panamá.Después de 11 años de andar de aquí para allá, se instala de forma definitiva en el sector 2 de Samaria.De eso ya han pasado 38 años, tiempo que llena de felicidad a Castillo, pues a pesar de todo lo malo que se habla de Samaria, allí educó a sus tres hijos, a quienes convirtió en hombres y mujeres de bien, a base de mucho esfuerzo.Cuando llegó a Samaria, las calles eran de tierra, no tenían luz eléctrica y el agua la tenían que ir a buscar hasta Los Andes #2.Recordó que este era un sitio tranquilo, por eso podías dormir con las puertas abiertas y nadie osaría en meterse a robar en ninguna vivienda.Hoy, esas penurias son cosas del pasado, pues el corregimiento ha crecido en población e infraestructuras, y esa paz de la que habla Castillo ya no existe.A pesar de la delincuencia que llegó al corregimiento, Rito supo salir adelante y ser un ejemplo de superación para su familia.Después de 38 años de vivir en Samaria, sector 2, este humilde panameño es dueño de una pequeña fonda y un lava auto, a los que llamó Rita y que son el sustento de él y el de su familia.Este veragüense, quien no olvida sus orígenes, se siente feliz de vivir en este barrio, que a pesar de sus problemas le ha dado todo para vivir dignamente.
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