Hombre de la bicisilla
Con amor y paciencia, Andrés Robinson, oriundo de la ciudad de David, se dedica a armar bicisillas y es el único que lo hace en toda la provincia chiricana, de lo cual se siente complacido.
Andrés, conocido como el hombre de las bicisillas, recuerda que de un día a otro surgió la idea de ayudar a las personas que se mantenían postradas en una cama por no poder caminar, y atrapados en una baja autoestima, por lo que con el resultado de su trabajo les ha devuelto la sonrisa.
Mi mayor anhelo es orientar a los jóvenes para que puedan realizar este tipo de oficio y que sigan brindándoles respuesta a muchas personas con capacidades especiales que hoy no son consideradas en la sociedad, confesó Andrés.
Aunque los precios de los materiales se están incrementando, a Andrés no le importa, pues para armar estos vehículos rodantes, la mayoría de las piezas provienen de chatarras y partes de bicicletas que las personas no quieren, y él las utiliza para ayudar incluso a paratletas.
Parte de los metales de los autos que llegan a su local son reciclados con el objetivo de que sean debidamente aprovechados.
En toda su trayectoria como mecánico y llantero ha entregado unas 1,500 bicisillas en todo el país, con lo que ha contribuido a que jóvenes y adultos trabajadores recorran las calles en estos aparatos.
Según Robinson, lo más difícil de armar las bicisillas es el sistema de inversión del plato de la tradicional bicicleta de cambio a la parte frontal, donde la persona, en vez de pedalear, utiliza sus manos para girar la llanta delantera y movilizarse de un punto a otro.
La paciencia y precisión son factores importantes para darles forma a las bicisillas, tan útiles para las personas con problemas de movilización.