Maestro de carretas
Si hay una persona que sabe de carretas en este país es el santeño Secundino Ureña, quien las arregla y confecciona desde hace 40 años.
El taller de Secundino está ubicado a orilla de la carretera, en el sector de El Jobo de Guararé, vía a la comunidad de Las Tablas.
Por su dedicación y empeño, ha sido merecedor de homenajes, tanto en el Festival del Tambor y la Carreta en Los Pozos de Herrera, como en el Desfile de las Mil Polleras en Las Tablas, en el que le han reconocido su trabajo.
Secundino relata que en Los Santos solo queda él y en Pesé existe otro señor que también arregla ruedas de carretas, pero que no es fácil, ya que es un trabajo muy duro.
Este trabajo lo heredó de su padre, Sebastián Ureña, quien en los años 60 contaba con todo un personal dedicado a trabajar en la confección de carretas, sin embargo, hoy día es muy mínimo lo que se confecciona.
Por ejemplo, detalla que en La Palma de Las Tablas, antes existían unas 10 carretas y ahora, si acaso hay una que quede en el pueblo.
En la región donde aún quedan más carretas es en Sabanagrande, San Agustín y principalmente en La Colorada de Los Santos, donde muchas son llevadas a los desfiles del 10 de Noviembre en los distritos de San Miguelito y Juan Díaz, en la ciudad de Panamá.
Quedan ya muy pocas y las que hay se utilizan para desfiles folclóricos y no en la faena diaria.
Relata este santeño que la madera que se utiliza para la rueda es el moro, pero es muy difícil conseguirla, donde más puede haber es en Palo Grande de Parita, y en Los Santos muy poco se consigue.
Esta madera es la que es especial y se debe a que al colocarle a la rueda el hierro caliente, esta soporta este calor, apenas echa humo, a diferencia de otras que se queman.
El árbol de moro es muy lento para desarrollarse; imagínense, señores lectores, que tarda 50 años en crecer para poder usarlo.
También se han usado madera de guayaca, níspero, bálsamo, y ninguna de estas ha dado los resultados que tiene el moro.
Una pieza que es muy difícil conseguir es la bocina, que está en la rueda y es de hierro, la cual ya no se hace.
Una carreta es una reliquia y el que la hace es un verdadero artesano, ya que la tarea no es fácil.