Sanó a mi hijo y lo sigo
La alegría de ver a su pequeño hijo Juan Alberto dar sus primeros pasos cambió de manera repentina cuando Aurelia Pineda recibió el dictamen médico. Su heredero de solo un año enfrentaba problemas cardiacos; soplo en el corazón, me dijo el doctor que tenía mi niño, expresó.
Aurelia, oriunda de Penonomé, en la provincia de Coclé, manifestó que sintió mucha tristeza al enterarse de la enfermedad de su hijo y de solo pensar en la posibilidad de perderlo. Es así como buscó ayuda en muchas partes sin conseguir respuesta, hasta que le hablaron de un santo del que se dice hace milagros.
En 1991, le pidió al Nazareno de Atalaya que curara a su hijo Juan y a cambio le ofrecía devoción y una manda de caminar todos los años hasta la parroquia San Miguel Arcángel para darle las gracias e inculcarle la fe a su hijo.
Según Aurelia, el Nazareno le respondió y desde aquella vez no hay año en que no llegue hasta Atalaya acompañada de su hijo que hoy tiene 24 años a caminar la procesión en honor al santo con la que se concluye la romería recorriendo la plaza central del pueblo.
Ayer, en Atalaya, se vivió una fiesta religiosa con miles de personas de distintas provincias en la que hubo demostración de fe, devoción y veneración a la imagen del Nazareno con su tradicional túnica morada.
Luego de que el obispo de Veraguas, Audilio Aguilar, finalizara la misa solemne, en la que lo acompañaron los obispos que integran la Conferencia Episcopal Panameña, se inició la procesión; una de las más multitudinarias del país.
La procesión se realizó en medio de cantos, aplausos y gritos de los feligreses. Unos caminaban descalzos, otros cargando réplicas del santo. Se estima que más de 60 mil personas participaron del evento religioso.