Titin | 01/06/17 08:45

Redacción Web

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@diaadiapa

Eso es lo que debe decir el señor Marco Antonio Oses, después del conteo para sus competencias. En eso, en una literal porrrrrrquería es en lo que ha quedado Calle 7 con esas peleas tontas, sin sentido, tan sobre actuadas y patéticas. Eso sin contar los malos “shows” dizque artísticos que hacen sus participantes.
 
 Les juro que pensé que estando ya en el año nuevo, la producción había tenido 2017 ideas nuevas para el show antes de tener que recurrir a peleas tan deleznables tanto para el formato como para los participantes de él, pero no, parece que lo barato es a lo que deben recurrir para que el show genere algo.
 
Solamente antes de ayer, tenían una supuesta pelea entre una participante y el equipo contrario tan sucia, que daba vergüenza por ella en su calidad de dama, por los productores, por la franquicia y sobre todo por los caballeros que en esa, reitero, supuesta pelea participaban.
 
Lo vengo escribiendo hace mucho tiempo. Calle 7 dejó de ser es game-show maravilloso y bien producido para quedar siendo una gallera de las más baratas.  De ser el game-show más importante de la televisión local, un fenómenos en sus finales de temporadas, han quedado en las horas de televisión vespertina donde lo que menos hay es competencia de verdad, donde lo que menos hay es calidad, donde lo que menos hay es esfuerzo.  De ser una muy buena producción han quedado siendo una tan mala que hasta ‘Esto es Guerra’ de TVN se ve menos tóxica que ellos. ¡Imagínense!
 
Esto es muy grave que esté pasando con una pantalla tan influyente como Telemetro porque se envía un mal mensaje.  Se envía un mensaje de constante polémica, de constantes peleas en un país que no ha dejado a todos los niveles, incluyendo en redes sociales, de estar en constante polémicas y peleas.  Le están restando espacio de entretenimiento y de diversión a las audiencias que los sintonizan y están sumando más tiempo aire a las pelas de las que el país ya está harto. 
 
Yo ni soy amigo del Sr. Juan Carlos Barreiro ni soy amigo de la Sra. Gaby Arias, responsables de la producciones de Medcom, pero de los dos siempre he recibido una apertura a mis críticas y respeto a ellas aunque no estén de acuerdo, y saben, perfectamente, que he sido un defensor público de Calle 7 como proyecto porque sé que producirlo no es fácil, porque sé que como producto televisivo no es malo y porque sé que competir con las nalgas, tetas y músculos –en ausencia de talento- que tienen sus competidores, no es fácil en un país donde el cuerpo es más requisito que el talento tanto para los ejecutivos de los medios como para las audiencias. 
 
Siendo así les pido a ambos ejecutivos de producción de Medcom y a quien esté a cargo de la producción de Calle 7 que revisen sus shows y activen, eleven sus controles de calidad como propuesta de entretenimiento vespertina porque lo que está saliendo al aire, y desde hace meses, es una literal porrrrrrquería porque están recurriendo a lo burdo, a lo que recurren los que no tienen más recursos para hacer televisión. 
 
Pero hay algo más importante y preocupante todavía. Calle 7 tiene una audiencia infantil impresionante que los ve como sus héroes. Que ven el show de forma aspiracional. Que repiten sus dinámicas en sus calles, barrios o escuelas junto a sus amiguitos. Que ven a los participantes como los competidores de sus equipos favoritos, ya sea amarillos o rojos. ¿Están conscientes de ello los ejecutivos de producción de Medcom? ¿Están conscientes de ello los encargados de Responsabilidad Social de la empresa que eso sale en horario familiar? ¿Están conscientes los talentos a cuadro de este show del patético papel que hacen en televisión nacional y, sobre todo, el mal ejemplo que están siendo como figuras para una audiencia tan importante de ese formato como lo son los niños?, pero sobre todo, ¿eso es lo que le espera a los de Calle 7 Kids?
 
Más allá de la porrrrrrquería en la que han convertido, reitero, al mejor game show de la televisión, me preocupa que en vez de aportar al entretenimiento y diversión en el país de las constantes peleas, que por cierto muchas inician y son promovidas en su noticiario matutino, sean parte del no entretenimiento en horarios familiares o que la versión Kids que pronto estrenan, se contamine del contenido tan tóxico de sus participantes adultos.  Están perdiendo desde hace rato su esencia.