Titin | 02/17/17 08:30

Redacción Web

diaadiapa@epasa.com

@diaadiapa

Yo sé que esta columna no gustará a mis propios colegas de los medios y mis críticos de oficio harán fiesta de ella para golpearme, pero no me importa, ni un poquito, pero ni un poquito.
 
 Llevo 35 años en el círculo de la industria de los medios de comunicación. He sido parte de los medios, parte de agencias de publicidad, parte de productoras independientes, también cliente de los medios y de las agencias.  Sigo con mi empresa dentro del ciclo por lo que conozco perfectamente a este monstruo de tres cabezas. (Pista para los que me andan buscando).   No me las sé todas ni soy el dueño de la verdad, pero al estar dentro del monstruo tengo bien claro cómo se mueven las fichas y ¡ciertas fichas!
 
En un país donde el periodismo televisivo, lamentablemente -y obvio, que sin generalizar-, más parece un activismo político que el ejercicio de la sagrada misión de informar con balance, es muy raro encontrar a profesionales que de un gusto verle sus trabajos en pantalla.
 
 Si usted enciende su televisor y sintoniza las mañanas, ya sea de TVN, de Nex o de Telemetro, dan ganas de irse de este país porque nada es bueno, pareciera que todos los funcionarios son unos corruptos y este es el peor país del mundo.  Verlos es como la receta perfecta para deprimirse, para no creer en la gente, para creer que somos el basurero del mundo, para que nuestros hijos no tengan  esperanza en un mejor país.  Si uno fuera médico, el diagnóstico al sintonizarlos sería: este es el país en que nadie cree en nadie.  La bazofia mundial. ¡Y NO ES ASÍ!
 
Sí, aquí hay un montón de problemas sociales y situaciones que tenemos que auscultar porque esa es nuestra responsabilidad como medios y profesionales del periodismo.  Pero también hay un montón de gente buena, gente correcta, gente que trabaja o trabajaron en la empresa privada o en el gobierno que no se han robado un real.  Gente que sin salir en entrevistas televisivas desde sus diferentes trincheras hacen un trabajo prístino por sacar a sus familias y al país adelante, pero eso no es noticia para los presentadores matutinos.  Eso no es pleque-pleque.  Eso no da ratings. Eso es aburrido dicen algunos de los productores, presentadores o encargados y, cuando sacan algo en positivo, le dan 30 segundos disfrazados de la buena noticia o en los tiempos (minutos) donde la masa dejó de consumir noticiarios matutinos.
 
 Por eso esta columna va dedicada a dos profesionales del periodismo televisivo que, aunque no los conozco, los respeto porque su trabajo periodístico habla por ellos y me invitan a respetarlos. Ellos son el Sr. Raúl López Aranda de Telemetro Reporta y Elizabeth González de TVN Noticias.
 
Cada entrega periodística de estos dos colegas, aunque algunas no me gusten en su producción, estilo o en su forma, al verlas uno se percata sin ser experto en nada que hay un trabajo de dedicación, de entrega, de balance, de investigación, de conocimiento de la audiencia a la que va dirigido.  Sus piezas no son improvisaciones. Usted los ve igual metidos en una selva, cruzando un río en un bote o en plena ciudad, pero nunca queriendo ser más importantes que la información que presentan, pero siempre dándole a su audiencia contenidos de calidad y con estricto balance, aunque la nota sea de un tema duro que nos indigne.
 
La Sra. Elizabeth González de TVN nos ha presentado temas de corrupción tan escabrosos como repugnantes y nunca la hemos visto cual perequera de patio limoso haciendo alharacas pre reportaje o post reportajes ni a cuadro ni en su cuenta de twitter por personal que sea.  Ella se dedica a presentar un hecho. Punto. Con toda la información que se le permita y obtenga. No se vende como la periodista impoluta del país. Su trabajo periodístico serio da la cara por ella.  Eso es ser periodista. 
 
Igual pasa con el Sr. Raúl López Aranda de Telemetro que nos ha presentado temas sociales tan terribles, algunas veces con situaciones que parten el alma por duras, pero jamás usando a sus entrevistados para generar lástima o usar sus problemas o necesidades para generar ratings. Siempre enfocado, siempre sensible, pero sin tomar partido, siempre periodístico, bien documentado.  Siempre tocando temas que, para muchos no son gana ratings, pero están tan bien logrados, que sí generan ratings. 
 
Por eso yo hoy les agradezco a estos colegas demostrar que no todo en el país es una porrrrrquería y que los noticiarios pueden ser mucho más que relleno y mala leche. Yo sí les agradezco sus reportajes investigativos o a profundidad. Sus entregas sobre cultura, sobre educación, sobre salud, sobre el cáncer y sus sobrevivientes, sobre pobreza, sobre niños sobresalientes, sobre ancianos, sobre personas con capacidades diferentes, sobre panameños honestos, sobre nacionales que hacen cosas positivas para el país, pero que los medios y sus propios colegas del canal no le paran bolas porque no es escándalo.  Estos dos señores han presentado a un montón de gente buena que tiene este país. Revelado un montón de cosas, positivas y negativas que tenemos en el país, pero sin “show”, sin espectáculos periodísticos.  
 
Estos dos colegas con sus trabajados -y sin pereques- le dan dos gaznatadas de responsabilidad con el país, de buen periodismo y ética a un montón de gente del periodismo que se creen los dueños de la verdad y al final su trabajo televisivo es puro 'show del show', puro tilín tilín y nada de paleta.  Gracias Raúl, Gracias Elizabeth, sigan así. Hay esperanza. ¡Buen trabajo!