Titin | 04/19/17 00:00

Como muchas otras veces le pido a usted que lee esta columna hoy que lo haga con la mente y no con el corazón ni mucho menos con el hígado ni con fanatismos. Aléjese un poco de ese sentimiento de odio hacia mis columnas, de ese tonto resentimiento hacia mí por escribir con seudónimo o por criticarle su trabajo. Es la única forma para que al terminar de leerla quizá no le duela el intestino grueso y/o comprenda el mensaje de la crítica de hoy que además es repetitiva en su fondo. Antes, advierto, mi crítica está basada en la cobertura noticiosa del sábado 15 hasta ayer martes 18 a las 5:00 p.m.

Muchos estamos aún impactados por la noticia del asesinato del jugador de fútbol Amílcar Henríquez. Yo sabía quién era él porque pertenecía a la selección mayor de fútbol. Por más nada. En otras palabras, no lo conocía. Por duro que le parezca a usted leer esto, al no conocerlo, yo no sé si era buena persona o si era mala persona, tampoco soy quién para juzgar a nadie, además, no está vivo para defenderse de todo lo que por ahí se escucha o lee. Tampoco tengo en mis manos el resultado de la investigación de las autoridades para emitir opiniones sobre el posible motivo de su asesinato. Lo cierto es que, el hecho periodístico como noticia, asesinaron a dos personas, una de ellas, un importante jugador de nuestra selección nacional de fútbol, lo que hace que esto sea mucho más mediático y espectacular para quienes viven del chismorreo. ¿Por qué no se menciona al Sr. Delano Wilson? ¿O es que no era un ser humano igual?

Yo no quiero que se haga de la muerte del Sr. Henríquez un show como acostumbran las televisoras, pero tampoco quiero se haga un show de la muerte de Juan de los Palotes, un panameño desconocido. No quiero que la televisión ni los diarios hagan festín de la muerte ni del sepelio del Sr. Henríquez, pero tampoco quiero que lo hagan de cualquier otro panameño que muera en condiciones similares.

¿Qué quiero decirles con esto? Que los medios televisivos, desde la edición informativa del sábado, han respetado el dolor de los familiares y amigos de Amílcar Henríquez; ningún periodista de los que reportó el hecho especuló sobre los motivos de su muerte, como hacen con cualquier otro desconocido al que de seguro calificarían como "supuesto implicado en algo…". Ninguno de los colegas usó la palabra "supuesto" en este caso, es más, ni siquiera emitieron opiniones más que anunciar su fallecimiento sin calificativos más que honrarlo. Ninguno de los colegas sacó una sola imagen de los familiares del Sr. Henríquez, asumo yo, destrozados por el dolor ni mucho menos de su cuerpo ensangrentado. Mis colegas, increíblemente –como cuando es alguien allegado a ellos- han respetado el dolor de la familia, respetaron la figura del difunto, no especularon, no hubo supuestos motivos para su asesinato, lo cuidaron a él posmuerte y a sus seres queridos.

En las redes sociales pasó lo mismo. En ni una sola cuenta en redes sociales de los colegas de la fuente deportiva se publicó un solo mensaje que pusiera en duda el nombre del Sr. Henríquez y/o los posibles motivos de su muerte. Tampoco en las cuentas de los alborotosos desgraciadamente llamados "influenciadores". Ningún colega deportivo ni de televisión ni en redes ni a cuadro emitió un solo comentario sobre un posible motivo del asesinato. Lo cuidaron. Lo respetaron. Aquí, como era uno de los "populares del país" y además un talento del deporte muy entrañable para muchos, no se especuló, no se acusó, no existieron "supuestos motivos" de su asesinato como sí pasa con el resto de los muertos que estas mismas pantallas y periódicos sacan a diario y hasta en circunstancias similares.

Reitero, yo desconozco los verdaderos motivos del asesinato y no me voy a prestar a especulaciones ni chismes, mucho menos cuando la persona ya no vive para defenderse, pero quiero ese mismo respeto que han tenido los colegas para la familia de los otros muertos que reportan los medios a diario. Quiero que así como no se especula en medios ni redes sociales sobre los motivos del asesinato de Henríquez como persona, no se haga tampoco con otros panameños que han muerto en circunstancias similares.

El periodismo de verdad no da pie a especular. No da pie a supuestos motivos, más que los que las propias autoridades informen. La autoridad, gústenos o no, creámosle o no, es la fuente oficial, no lo que el periodista crea es el motivo como montones de veces dicen a diario en sus piezas, pero que en el caso de Henríquez decidieron hacer un extraño mutis.

Yo quiero conocer, cuando las autoridades o una buena investigación periodística así lo revele, los motivos del asesinato, las posibles implicaciones de todos los involucrados. Sean los que sean. Quiero que mis colegas de la fuente deportiva sepan separar sus emociones, amiguismos o fanatismos del periodismo e informen con la verdad. Quiero que mis colegas de la fuente policiva respeten, por igual, a los familiares de todos los muertos por la violencia, independientemente del motivo o causas de la muerte, como han respetado a la familia del Sr. Henríquez. ¡Eso es balance y responsabilidad periodística!

Dejémonos de hipocresías y de doble moral. A los amigos y familiares los cuidamos, pero a Juan de los Palotes y su familia, sobre todo si son personas muy humildes y sin apellidos endosados a cuentas bancarias, los exhibimos sin pudor ni compasión en televisión nacional sufriendo y encima anunciamos "supuestos" motivos de la muerte sin tener resultados oficiales y peor aún, basados en la forma de la muerte. Eso no es periodismo. Eso es hacer de la muerte un asqueroso y conveniente show, pero también es desinformar y mentirle a la audiencia. Con esa reflexión los dejo.

  • Muchos estamos aún impactados por la noticia del asesinato del jugador de fútbol, Amílcar Henríquez.