Titin | 12/11/17 00:00

Asustado. Eso es lo que estoy al percatarme en lo que se han convertido las redes sociales. Son como letrinas hediondas donde un montón de gente deposita su excremento mental, sus frustraciones, odios y hasta envidias de closet.

Una cosa es la libertad de expresión y otra, muy diferente la falta de respeto, la vulgaridad y el mal gusto. Y de eso cada vez se inundan más las redes sociales.

Esto lo escribo porque por alguna razón que aún desconozco –o me hago el pendejo-, montones de personas en Twitter o Instagram creen tener patente de corso para juzgar y muchas más veces ofender a los talentos de televisión por sus publicaciones en sus redes personales y/o simplemente porque les da la gana.

Para nadie es un secreto que yo soy enemigo de que los talentos de televisión divulguen su vida privada en redes sociales y que después no quieran que de ello se hable, pero soy más enemigo aún de esos que cuando les conviene, los medios son sus aliados para divulgarles lo que a ellos les interesa se sepa y cuando no, los medios son como pestes que se meten en su "vida privada" que es más pública que el mismo Registro Público.

A pesar de ser enemigo de ello, jamás podré aplaudir los insultos a un talento de televisión por muy mal que haga su trabajo o muy llena de escándalos sea su vida. Una cosa es que no te guste una persona o su trabajo y otra que por eso se les tenga que irrespetar.

Parto de una premisa. Los talentos de televisión, por ser figuras públicas no tienen ninguna obligación de aceptar insultos de nadie, lea bien, ¡de nadie! Eso de que por ser figuras públicas tienen que aguantarse todo lo que se les quiera decir o escribir en nombre de la libertad de expresión, es una excusa burda de quienes no tienen argumentos para sustentar su hedionda bilis.

Yo he sido muy duro con mis críticas al trabajo de talentos de televisión. Algunos los he calificado de porrrrrrquerías y a otros de bazofia. A unos de patéticos y a otros de vergonzosos, pero jamás he criticado al talento como persona por mucho que su vida sea un carnaval de mal gusto. Yo no critico a ningún talento de televisión, por mucho que crea sean malas personas o hipócritas como sobran montones. Yo critico su trabajo a cuadro, su ejecutoria en ese mundo que es la televisión.

Escribo de ello hoy porque cada vez es más común leer en redes cómo las audiencias, esas mismas que los siguen porque quieren, tratan a talentos femeninos de televisión de putas, amantes y a los masculinos de maricones. He leído como a algunas las tratan de roba maridos y a otros de putos-perros y quienes lo hacen justifican su falta de respeto, según algunos, por el actuar de los talentos o por lo que publican en sus redes.

¿Dónde dice que un presentador de televisión por salir a cuadro tiene que aceptar que en sus redes se les denigre? ¿Quién ha dicho que el ser una figura de la televisión le da derecho a la audiencia que lo sigue en redes a mentarle la madre o criticarle su familia? ¿Quién ha dicho que porque un talento de televisión publique una foto con su familia en redes sociales tiene que aceptar que sus seguidores se burlen del físico de un niño o de sus familiares? ¿Quién ha dicho que por salir en televisión el talento debe quedarse callado ante los agravios de los que constantemente son víctimas por parte de algunos seguidores en redes sociales?

Un talento de televisión tiene que estar abierto a la crítica, por dura que sea, sí, pero a su trabajo. A sus proyectos en televisión. Tiene la obligación de estar abierto a la crítica al show donde participa y a lo que él o ella ahí hagan como host del mismo. ¡No a su vida privada!

Yo entiendo que hay gente que tuvo su segundo de fama en televisión y que ahora en redes sociales buscan provocar con temas polémicos para generar seguidores porque ya nadie se acuerda de ellos. Lea bien que a esos no les denomino "talentos de televisión" porque no llegan ni a eso. Muchas de estas personas insultan para que los insulten, pero detrás de ello buscan el estar en el ranking de redes, el salir en shows de chismes o que diarios gasten tinta en ellos. Eso los satisface –aunque digan que no- porque eso los mantiene "vivos" en medios. Yo insulto, me insultan = hago que los medios hablen de mí. Operación básica. Burda, pero básica… ¡Pero ni siquiera con ellos puedo aplaudir el insulto en redes!

Reitero. Un talento de televisión no tiene, por muy mal que sea su trabajo, que aguantar insultos a título personal y tampoco por su mal trabajo. ¿Si no les gustan o los creen tan poca cosa, para qué los siguen en redes? Nadie los obliga a seguirlos. Hay que tener el cerebro lleno de excremento para no poder hacer una crítica sin ofensas ni vulgaridad. Esos son los que han convertido a los nuevos medios en letrinas sociales. Cochinos.


Un talento de televisión tiene que estar abierto a la crítica, por dura que sea, sí, pero a su trabajo.