Titin | 07/14/17 00:00

Usted que me lee sabe que soy enemigo de esos espacios que son protagonizados por niños para que los vean adultos. Por eso mis críticas a Canta Conmigo de TVN y Pequeños Gigantes de Telemetro, en su momento, fueron durísimas y en eso me sostengo. Eran espacios horrendos en los que se usaban a los niños y su inocencia para entretener a los grandes de la casa. Eso, a todas luces y por donde se mire, es deleznable.

Yo no voy a entrar en esa pelea tonta de si hubo trampa o no en la final de Oye Mi Canto, show estelar de temporada de TVN Media y que terminó anteayer. Tampoco en si ganaron los que no debían ganar o si debieron ser otros y mucho menos a caer en esas críticas huecas y muy tontas por cierto, de criticar el contenido –en entretenimiento- de una pantalla por quién sea su dueño. Sin ser experto en nada, 'Oye Mi Canto' lo ganó el equipo que mejor lo hizo. Punto.

Yo prefiero centrarme en lo que recuperamos como audiencia y que para mí es lo más importante y eso es el ver televisión en familia porque más allá de ver quién ganó Oye Mi Canto, lo realmente importante es esa reconciliación de pantalla TVN los miércoles con un contenido no tóxico, no asqueroso, no abominable, no deleznable, no porrrrrrquería. No olvidemos que la producción nacional de TVN el año pasado en la franja de 9p.m. de lunes a viernes fue de bazofia para abajo; por eso es que Oye Mi Canto no se tiene que ver como un show más, se tiene que ver como la recuperación de espacios perdidos para el entretenimiento familiar.

Yo sé que 'Oye Mi Canto' no era una producción impecable. Yo sé que recurrieron a muchas zonas comunes. Yo sé que tenía mucho que mejorar, pero como crítico de televisión también sé que como espacio de entretención familiar cumplió, pero además envió mensajes tan importantes que ojalá usted que me lee haya podido identificar como lo fue el amor de familia, la solidaridad entre compañeros, el compañerismo, el amor entre hijos-padres/padres-hijos. La figura de un papá en el hogar.

Y es que es muy fácil despotricar en redes sociales de la producción nacional, pero consumimos porquerías en televisión internacional o en Internet. Es muy fácil leer y escuchar cómo se critica 'Oye Mi Canto' pero consumieron Big Brother y toda la porquería que eso implicó y aún representa. Entonces, ¿de qué hablamos?

Si TVN o el canal que sea pauta un show familiar y no lo consumimos, ¿de quién es la culpa de que exista porquería en televisión? ¿O me va a decir que ese montón de realitys que existen y que se pueden ver por cable son merecedores de su aplauso por buenos, por familiares o porque aporten algo? Así como les pedimos a las televisoras que dejen la doble moral y el doble discurso, también como audiencia tenemos que hacernos una autocrítica de lo que consumimos y lo que apoyamos con nuestra sintonía.

Oye Mi Canto fue un show familiar. Punto. Ahí no se vieron chismes, ni mala leche entre participantes. Ahí no se vieron a niños ser tratados como adultos ni ser tratados como cabareteras. Ahí no se vieron ni nalgas ni tetas ni robaderas de maridos ni acostones entre participantes ni noche de copas ni noches locas ni chismes sobre la vida íntima de sus adultos participantes. Ahí no vimos a la mariconera que caracteriza a los shows de fin de semana ni tampoco, en toda su temporada, un segundo de vulgaridad.

 

Así como este show lo podía ver una familia entera, también lo podía ver un niño solo porque a diferencia de otras producciones de esa misma casa, sus encargados se cuidaron de no cometer ni de incluir temas que atentaran contra lo que ellos mismos buscan como marca: cuidar su imagen.

 

Yo recibí mensajes de gente que reclamaba el cómo era posible que la Sra. Carolina Dementiev era la presentadora y me contaban unas historias de terror sobre ella buscando que yo la despellejara, pero se jodieron porque por un lado no hablo de la vida privada de nadie y, por el otro, si algo tiene la Sra. Dementiev, a quién he criticado durísimo por otras cosas en televisión, es precisamente que no habla de su vida privada y eso yo se lo aplaudo de pie. Por mucho que se le critique, la Sra. Dementiev hizo un trabajo digno, un trabajo en el que se le vio sensible, no se le vio plástica y supo tratar a los niños con la misma ternura que de seguro ella quisiera que traten a su hijo porque ahora como madre siente diferente y eso se notó en cada gala. Sra. Carolina Dementiev, siéntase bien. Usted hizo un buen trabajo como host. Punto.

Si usted esperaba al leer el título de mi crítica una destrucción a TVN, se equivocó. Oye Mi Canto no fue un éxito que paralizó las noches de los miércoles. Eso es cierto, pero sí fue un producto que nos invitó a ver televisión familiar, televisión sana, Un show que cuidó la dignidad de los participantes tanto adultos con menores y que no tuvo un segundo en toda su temporada de tóxico para ganar audiencia. Con eso yo me quedó. Bien por TVN y todos los involucrados.

  • Sin ser experto en nada, 'Oye Mi Canto' lo ganó el equipo que mejor lo hizo. Punto.