Titin | 11/01/17 00:00

Ok. Estemos claros. Talenpro es una de las propuestas más frescas, positivas y nobles de la televisión abierta y tiene mucho mérito el trabajo de la Sra. Erika Ender y el proyecto como un todo en su fondo, pero para efectos de televisión, que es de lo que yo hago crítica, la producción técnica fue un desastre y deslució toda la gala.

Desconozco quiénes fueron o quién fue la empresa encargada de la producción de esta gala para televisión, mentira, sí lo sé, pero el quién es lo de menos. El qué es lo importante y fue una desgracia repleta de errores de principiantes y técnicos que me dieron ganas de llorar porque deslució, y mucho, la final de este festival especial de talentos con propósitos tan rescatables en estos tiempos, como la solidaridad, el trabajo en equipo, la tolerancia, el talento, liderazgo, la importancia de vivir la juventud bien y sobre todo los estudios.

Deslució el trabajo de los muchachos, de los presentadores nacionales e internacionales. ¡Todo! Pareciera que la producción técnica se la dieron a un principiante sin práctica alguna y al aire fue el show "Antitalenpro".

Y es que a mí, por ejemplo, que si me mencionan al Sr. Ismael Cala, me da dolor de estómago por sopeteado, hasta eso soportaba y me lo aguantaba porque, reitero, detrás de la propuesta televisiva hay un proyecto realmente rescatable y que merece todo nuestro apoyo, pero la falta de coordinación, la mala dirección técnica y de cámaras hizo poco entendible el concepto y la propuesta.

No me crea a mí. Yo no soy el dueño de la verdad. Solo vuelva a ver el show y vea la cara de espanto de la Sra. Gaby Espino o lo astronautas que se veían la Sra. Nathalia González y el Sr. Marco Osses que presentaban algo que ni ellos ni los televidentes ni nadie estábamos viendo.

Ese error de presentar algo y que al aire no se vea un video, por ejemplo, puede pasar una vez y hasta en las más grandes producciones –y es imperdonable- pero en "Talenpro" pasó montones de veces y precisamente en los minutos-aire de mayor expectativa e importancia del show que era cuando se iban a anunciar los ganadores.

En escenario también hubo fallos de coordinación de piso y talentos. Llegó un momento, sobre todo al final, en que no se sabía qué pasaba. ¡Era un enredo! La Sra. Ender aparecía en escenario, después desaparecía, después aparecía nuevamente en un descontrol innecesario. Cero coordinación, y esto lo que demostró es ausencia de autoridad de la producción ejecutiva y la producción general, por no decir, talento.

Otro punto terrible y que lo sabe hasta el asistente del asistente del asistente del asistente del practicante es que un director de cámaras no "poncha", o sea, no enfoca la toma del público -al aire- donde hay montones de asientos sin gente porque el mensaje que se envía es que el show no fue exitoso en asistencia. La cámara de la grúa insistían en "poncharla" con tomas abiertas de montones de asientos vacíos. Eso, señor director, señor productor, no se hace. Si fuera grabado, se ilustra con otras imágenes. Al ser en directo, no se puede corregir. ¿Sabían eso? Gracias, de nada.

"Talenpro" tiene todo para ser una gran fiesta televisiva. Una fiesta de talento, arte, juventud, artistas y amor por el país, pero merece y tienen la obligación de una producción a la altura del proyecto. Esta no lo fue y a cuadro dejó mucho que desear. Mucho, y es una lástima.

Sí, es una lástima porque detrás de él hay el trabajo ejemplar de jóvenes que, sin dejar de gozar y disfrutar su edad, pueden servir de ejemplos a otros y merece una exposición tan estelar como la de los artistas invitados al proyecto. Los reales artistas, las reales estrellas eran ellos y sus tutores.

Felicito a la Sra. Erika Ender y a los involucrados en la misión detrás de este proyecto que, gracias a Dios, va mucho más allá del show que vimos para televisión.


"Y es que a mí, por ejemplo, que si me mencionan al Sr. Ismael Cala, me da dolor de estómago por sopeteado".