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Por: DAVID RIVERA GONZÁLEZ
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Lunes 22 de agosto de 2016 04:30 PM
El pasado domingo 14 de Agosto tuvo lugar el primer de los dos embates entre los dos conjuntos que han de disputarse el último de los trofeos que amenizan el verano para la hinchada futbolera, la Supercopa de España. 
 
Al ser el FC Barcelona campeón de Liga y Copa del Rey, su lugar para acompañarlo le correspondía al finalista de esta última competición, el Sevilla Fútbol Club. 
 
 
El partido en sí podemos decir que tuvo dos vertientes. Una primera mitad con un Sevilla más que impetuoso que trataba sin demasiada suerte de arrinconar a un Barça que por momentos parecía esperar con paciencia su momento, a sabiendas que probablemente, como así sucediese, acabaría llegando. 
 
Si bien el conjunto hispalense se entregaba en esta parte inicial, apenas conseguía llevar con éxito peligro a la meta culé, a pesar de contar con varios saques de esquina y acercamientos a su favor. La salida del balón pocas veces fue limpia y nítida, y a poco que el conjunto catalán apretaba un poco en la presión, el medio del campo sevillista, más sobrado de brega que de fútbol, se veía poco menos que obligado a retrasar a Sergio Rico para que éste acabara jugando en largo, ante la atenta mirada de un Vietto que veía incapaz esos balones sorteados por el cielo de Nervión, bastante plácidos para la zaga barcelonista. 
 
La segunda mitad acabaría deparando lo que muchos sospechaban. El Barça apretó el acelerador, comenzó a dominar la posesión y a cercar a su rival, que contemplaba impotente cómo era rebasado a medida que su nivel físico se venía deteriorando tras el importante esfuerzo inicial. 
 
En una de estas, un buen pase de Denis Suárez fue matado en carrera con el pecho dentro del área por el turco Arda Turan, que dejó en bandeja el remate a un Luis Suárez que llegaba de cara y que ésta vez (perdonó una en la primera parte tras gran intervención del meta local) lograría perforar la portería del equipo sevillano. 
 
Ya bien madurada la última mitad, el casi recién entrado Munir finalizaría sutilmente una luminosa asistencia de Messi en conducción franca al contragolpe. Resultaría, a la postre, la puntilla para un Sevilla que terminó por hincar la rodilla ante un rival superior y más hecho, y que tendría en las lesiones de Iniesta (2 semanas) y Mathieu (3) la única nota negativa de su noche.  
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