Las acciones que le toca afrontar a Abelino Vásquez se vuelven constantes entre las personas con discapacidad, deben apelar a la buena fe de algunos.
Cada vez que sale a la calle le toca pasar páramo para transportarse en el sistema de transporte público. Foto: Jean Carlos Díaz
Cada vez que sale a la calle le toca pasar páramo para transportarse en el sistema de transporte público. Foto: Jean Carlos Díaz
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Sábado 27 de octubre de 2018 06:00 AM

 

“Ni los taxis me quieren parar simplemente porque ando en una sillas de ruedas”, esta es parte de la dura realidad que le toca enfrentar a Abelino Vásquez cada vez que sale de su residencia en Chilibre para dirigirse al Hospital Santo Tomás (HST) en donde recibe su tratamiento de diálisis.

 

 

Se vuelve costumbre el trato que reciben las personas con discapacidad (PCD) en el sistema de transporte público, la educación y hasta en los servicios de salud.

 

 

De esta situación no escapa Vásquez, a quien le tocó esperar cerca de una hora un taxi en la Basílica Menor Don Bosco, en Calidonia. Realizó algunos intentos, pero todos fueron fallidos.

 
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Ante esto, le tocó pedir el apoyo a algunos transeúntes quienes hicieron el favor de parar el taxi, se detenían y al notar que la carrera era para él; que está en sillas de ruedas porque se le dificulta su movilidad, arrancaban de inmediato.

 
Más de cinco intentos, pero el resultado era uno solo 

De momento, después de más de cinco taxis que se detuvieron, uno paró y dijo “a no, no puedo, él no cabe, este carro es muy pequeño para meter esa sillas de ruedas”, y siguió su recorrido por la vía principal de Calidonia.

“Para poder que nos lleven hay que pedir el apoyo a un policía, es un problema, no quieren llevar a las personas enfermas, a los abuelos ni a los que estamos en sillas de ruedas”, acotó.

 
 
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Creyendo en que muchas veces la vida da vueltas y no sé sabe qué le depara el destino el día de mañana, de manera voluntaria el taxista Pablo Rodríguez detuvo su transporte (8T-20635) para brindar la asistencia a Vásquez.

“Hoy estamos arriba y mañana estamos abajo, tenemos salud y mañana no tenemos” enfatizó el líder de Poli Capellanes de Panamá.

 
 
Reconoce que la salud puede variar

Es consciente de lo tedioso que es parar un taxi y que nadie lo quiera atender o que lo hagan de mala manera, le ha tocado vivirlo junto a sus familiares que tienen alguna complicación de salud.

Magali Díaz de Aguirre, directora general de la Secretaría Nacional de Discapacidad (Senadis), insistió en que la principal barrera que tiene la discapacidad y donde se requiere trabajar es la aptitudinal.

 
Se debe ser humano, antes de todo

A su juicio, no se necesita ser un ultra especialista en cualquiera de las ramas de las ciencias que abordan el manejo de las PCD para ser humano.

Son personas primero y después tienen una condición que los hace ser una PCD, coincide la sociedad civil de este sector de la población.

 
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En el país se estima que hay más de 400 mil PCD.

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