A través de una dolorosa historia, donde los personajes principales, Félix y Ned son interpretados por Agustín Goncalves y Adrián Benedetti, se muestra la insensibilidd de que son capaces los seres humanos. Fotos: Aurelio Suira
Por:
Rosalina Orocú Mojica -
Domingo 16 de agosto de 2015 05:45 PM

Miedos, tabúes, intereses personales y políticos, ignorancia, intolerancia son elemenos presentes en "Un corazón normal", producción de Black & White entertainment, en el Inida, cuya última función es hoy a las 8p.m., con dirección de Aaron Zebede.

En este drama se presenta con toda su crudeza el rechazo, discriminación e indiferencia de que fue objeto la comunidad gay de Nueva York a principios de los '80 cuando no se conocía mucho sobre el VIH/SIDA y se afirmaba y creía que solamente afectaba a la población homosexual.  Se les negaron recursos económicos, se les dejó morir sin compasión alguna.

A través de una dolorosa historia, donde los personajes principales, Félix y Ned son interpretados por Agustín Goncalves y Adrián Benedetti, se muestra la insensibilidd de que son capaces los seres humanos. También se vio la otra cara, la del amor, la de la solidaridad, la importancia de luchar juntos por defender derechos, posturas...la vida.

Con un elenco de primera,  que también incluye a Miguel Herrera, Lucho Gotti, Randy Dominguez, Joshua Manopla, Diego de Obaldía, Aaron Zebede, Omar Constantino,  Any Tovar y Janelle Davidson; diseño de luces de Eric de León, diseño de escenografía de Rafa Navarro (NAFER) y maquillaje de Caridad García, este drama de  Larry Kramer, es actuado de tal manera por estos profesionales de larga trayectoria en el tablado, que a uno el pecho se le oprime en una mezcla de dolor con rabia e impotencia, cual si uno estuviese en el pellejo de ellos (los personajes), porque queda de relieve la crueldad del hombre,  especialmente cuando ostenta algún tipo de poder: hace leña del árbol caído, se goza en el mal ajeno, es hiriente, se le olvida que, todos somos polvo y al polvo volveremos, que somos transeuntes, que cada uno es unico, que cada vida es valiosa, que nada se lleva a la tumba, que el día de mañana no está asegurado para nadie y que la vida da tantas vueltas...

Por la mente me pasaban tantas ideas, entre ellas que conozco, quiero, aprecio y admiro a tantas personas que son homosexuales y no querría que jamás bebieran ese trago amargo. También, que los seres humanos somos dados a discriminar y los argumentos que usamos tienen bases endebles, pero, racionalizamos. Nos creemos dioses. Pero, EL SIDA NO DISCRIMINA: una transfusión, una violación, una pareja infiel...

Como bien  nos dijo una de las productoras, Any Tovar, la ceguera de que hicieron gala las autoridades y el resto de la población fue impresionante, como el avestruz. "Quisieron tapar el sol con la mano". Mentes obstusas, negar lo evidente. Caro fue el precio.

Seguramente cuando yo escribo esto,  están muriendo de SIDA muchos  seres humanos: hombres, mujeres, niños, homosexuales, ricos, pobres, blancos, negros, indígenas, orientales, profesionales, personas de todas las culturas, producto de que todavía 'se sigue jugando con fuego' y confiándose y siendo promiscuos.

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