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Por: Colombia/AP
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Sábado 27 de enero de 2018 04:30 PM
Al menos cuatro agentes policiales murieron y otros 42 resultaron heridos al estallar un artefacto de fabricación casera frente a un cuartel policial en Barranquilla, sobre el Caribe colombiano horas después que un coche bomba destrozó otro cuartel policial en el vecino Ecuador cerca de la frontera. 
 
 
Aparentemente no había relación entre los dos atentados, los que sin embargo ponen de manifiesto los problemas de seguridad que han surgido desde el acuerdo de paz de 2016 con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que por mucho tiempo cumplieron un papel dominante en el narcotráfico sudamericano. 
 
La explosión en Barranquilla se produjo poco después de las 6 de la mañana cuando los agentes estaban formados en el patio del cuartel tras el cambio de turno. 
 
El jefe de policía, de Barranquilla, general Mariano Botero, dijo que el ataque pudo haber sido una represalia por el arresto de un capo de la delincuencia local conocido como “Happy”, acusado de narcotráfico, extorsión y de aterrorizar a la gente con amenazas de muerte. 
 
El alcalde Alejandro Char dijo que sin duda se trató de una represalia e hizo un llamado a la calma en medio de informes de que se planeaban nuevos ataques. No vamos a permitir que “unos bandidos vengan a quitarle el sueño y la tranquilidad a Barranquilla”, aseguró. 
 
Imágenes en las redes sociales mostraban a varios agentes recibiendo primeros auxilios, tendidos sobre el suelo cubierto de escombros y manchas de sangre. Char dijo que se había arrestado a un sospechoso e identificado a otros dos. Se ofreció una recompensa de 18.000 dólares por información sobre los autores del ataque. 
 
El acuerdo de paz colombiano ha envalentonado a grupos criminales que han proliferado desde que los rebeldes dejaron las armas el año pasado como parte del acuerdo que puso fin a un conflicto de medio siglo. Durante mucho tiempo las FARC cumplieron un papel dominante en el mundo delictivo para financiar su insurgencia, y su retirada ha dejado libres las valiosas rutas de contrabando de drogas. 
 
Los antiguos rebeldes, cuyo nuevo partido político iniciaba su campaña por la presidencia el sábado, expresaron su “condena radical” al ataque contra sus enemigos del pasado. 
“Colombia debe hacer un enorme esfuerzo colectivo para salir del pantano de la violencia, la muerte y el miedo”, dijeron en un comunicado. 
 
El presidente Juan Manuel Santos tuiteó que “No descansaremos hasta dar con los responsables”. 
 
En tanto, otro atentado, aparentemente no relacionado con el de Colombia, dejó daños al menos en el 95% de un cuartel policial del norte de Ecuador y unos 13 efectivos con heridas menores, informó el sábado la fiscalía. 
 
En Twitter la fiscalía dijo que “en la inspección ocular se constató el 95% de destrucción de la edificación y viviendas cercanas. Se investiga el presunto móvil del atentado con carro bomba y posibles autores”. 
 
El comandante general de policía, general Ramiro Mantilla afirmó que Ecuador no permitirá “la presencia de grupos armados en nuestro territorio”, pero no dio detalles ni identificó a posibles autores. 
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