Europa es, para Macron, la respuesta a los grandes retos, como el de la inmigración.

Macron promete combatir el nacionalismo y el populismo en Europa

Emmanuel Macron camino a un discurso. Foto: AP
Emmanuel Macron camino a un discurso. Foto: AP
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Por: París/EFE
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Lunes 09 de julio de 2018 10:00 AM

A diez meses para las elecciones europeas, el presidente francés, Emmanuel Macron, aprovechó hoy su discurso anual ante diputados y senadores reunidos en sesión conjunta para volver a presentarse como adalid de la construcción europea, y prometió combatir el nacionalismo y el populismo.

 

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"Solo podremos vencer los desafíos que se nos presentan asociados con los países que la historia ha convertido en nuestros aliados naturales", afirmó Macron, que aseguró que "la auténtica frontera de Europa está entre los progresistas y los nacionalistas".


"Es un combate que durará, al menos una década y que será el tema central de las próximas europeas", agregó el presidente, que de esta forma situó el debate en el mismo terreno que su gran rival interna hace un año, la ultraderechista Marine Le Pen, que por su parte habla de confrontación entre patriotas y mundialistas.


Convencido de "las soluciones están en la cooperación europea", Macron defendió una vía de "más unidad, más democracia, apoyada en una coalición de voluntades y de ambiciones que luchen contra la inacción y el populismo".


Europa es, para Macron, la respuesta a los grandes retos, como el de la inmigración, que a su juicio pasa por una respuesta común de todo el continente y no aquellos que ofrecen "soluciones temporales" para crear "campos de extranjeros en cualquier lugar" y que, lo único que hacen es "desviar el problema a otros".


Frente a esas respuestas "fáciles y de corto plazo", Macron pidió "no caer en la emoción ni en el enfado" y profundizar la cooperación con África que dé soluciones a "una juventud desesperada que abandona sus países corriendo todo tipo de riesgos".


Consciente de que la mayoría de los que llegan no son candidatos al asilo, también pidió un refuerzo de las fronteras comunes.


Europa debe ser también la respuesta a cuestiones como la postura unilateral de Estados Unidos, tanto en las crisis regionales de Irán o Siria, como en la acción contra el cambio climático o a la deriva proteccionista iniciada por Washington.


Macron hizo notar que con el "brexit", Francia será el único miembro de la Unión Europea que tendrá un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Por eso, defendió su independencia como portavoz de todo el continente.


"Tenemos que construir una mejor Europa de la defensa, que no se ha mejorado desde hace 70 años", aseguró.


Para Macron "Europa sigue siendo lenta, demasiado burocrática y está demasiado dividida para afrontar los grandes desafíos". Pidió "revitalizarla" y se comprometió a poner en ese proyecto toda la voluntad de su país.

 

Buscar llegar a un acuerdo

 


"Creo que Francia cuenta con los medios para convertirse en una potencia del siglo XXI", indicó Macron, antes de añadir que su "única ideología" es "la grandeza de Francia".


Esa ambición implica disponer de una fortaleza económica que se comprometió a perseguir profundizando en el proyecto de reformas profundas que inició hace un año y que pretenden "acabar con todos los frenos que ralentizan el país desde hace años".


En sus cotas más bajas en los sondeos, criticado incluso por algunos diputados de su propio partido, La República en Marcha, Macron aprovechó su alocución ante el legislativo, una suerte de discurso sobre el estado del país que él mismo ha instaurado aprovechando una reforma constitucional de la era de Nicolas Sarkozy, para desvelar las líneas de su segundo año en el Elíseo.


Ante los disputados y senadores del país, reunidos de forma excepcional en Versalles, a las afueras de París, Macron desgranó algunas de las reformas emprendidas y anunció otras, como la de las pensiones, que prometió que no empeorarán la situación de los jubilados, la financiación para la dependencia o un plan contra la pobreza.

 

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Macron prometió forjar un estado del bienestar propio del siglo XXI en el que repensará todos sus mecanismos para hacerlo más eficiente y menos costoso, con la promesa de reducir el gasto público pero sin recortar derechos, con una mayor eficacia.


Unas promesas acogidas con escepticismo por la oposición que, en el formato actual de este tipo de intervenciones, no tiene derecho a dirigirse al presidente. Una ausencia de debate que Macron se comprometió a revisar para el futuro. 

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