Elsio ha demostrado que tiene un gran corazón por tanta generosidad.Fotos: DIDIER H. GIL/CORTESÍA

Por:
Didier Hernán Gil -
| |
Sábado 23 de julio de 2011 10:05 PM
Al estar a su lado se percibe un mundo diferente donde muchos quisieran estar. Elsio López nació en la isla de Ogobsucun, en Kuna Yala, pero a los 17 años llegó a la ciudad capital buscando mejores días, específicamente para llevar beneficios a los niños del pueblo que lo vio nacer. ¿Por qué?

Elsio recuerda que en su niñez sus padres y sus abuelos le inculcaron que había que compartir. Hoy le da mucha tristeza que las autoridades no apoyen a la niñez y tampoco respeten los derechos de los pequeñines.

Para él olvidarse de su tierra natal sería un pecado, razón por la cual invitó a su familia en Moguir Yala (Las Nubes), distrito de 3 Arraiján, a reunir fondos para llevar alegría a la niñez de Ogobsucun cada Día de Reyes. Ese día todos reciben un regalo.

El primer año llevó cien naranjas y eso fue tremenda alegría. Tal vez usted dirá que es una tontería. Pero eso tiene un porqué. Sucede que los niños y jóvenes ya no practican la agricultura en Kuna Yala y, tristemente, en el caso de Ogobsucun, hasta el plátano, que es uno de los productos más consumidos en Kuna Yala, les llega en barcos de Colombia.

"En la escuela nos enseñan a leer y a escribir, pero no ir al campo. No tuve la oportunidad de ir a sembrar y creo que por eso los niños sienten pereza de ir a trabajar", dijo este indígena, quien precisó que solo llegó hasta tercer año. No obstante, reveló que desde niño le gusta leer, pues esa es una manera de nutrirse de conocimientos.

Cuando DÍAaDÍA se encontró con Elsio López en Loma Cová, este llevaba los periódicos del día, pues le gusta estar informado. Al llegar a su casa, sus hijos se lanzaron sobre él para ver qué había de nuevo en los periódicos. El hábito de la buena lectura es una herencia que les ha dejado a sus cuatro hijos.

Y es que desde que estaba en sus primeros años de estudio, Elsio no tenía un regalo más hermoso que un libro o revista en sus manos, aunque estuviera sucio o lleno de polvo. Siendo niño, de lujos no puede hablar, ya que hasta sexto grado asistió a clases sin zapatos y usando ropa de segunda. Hoy se inspira en los niños, pues muchos políticos le prometieron a él una beca, pero nunca llegó esa ayuda. "Vi muchas injusticias con los niños de mi comunidad y mi meta es hacerles valer sus derechos, pues pocos se interesan por ellos", enfatizó el entrevistado.

Para hacer un día diferente en la niñez de Ogobsucun, cada quincena Elsio y otros migrantes de Bahía del Coco, que es lo que significa Ogobsucum en español, donan $1.50 para reunir $40.00 a fin de mes. A veces solo se recoge entre $10 y $15, por lo que Elsio se ve obligado a poner la diferencia para completar la cuota mensual establecida. De esta manera se alimentan 80 niños, pero solo reciben los alimentos 40 niños por quincena. A fin de año, se duplican los esfuerzos y todos comparten en un convivio.

Tal vez usted pensará que Elsio tiene muchas facilidades económicas; sin embargo, trabaja en una lavandería de La Locería en la capital, lo que indica que nació para servir a los demás. Allí, en su puesto de trabajo, reúne ropa y juguetes, entre otras donaciones para los niños de su pueblo.

Aunque dinero es lo que hace falta para esta organización, todos los trámites se hacen con facturas y de eso se lleva un control. Al principio esta idea fue nombrada como Fundación Iguar Wala (El gran camino), y tenía 16 miembros, pero hubo que cambiar el nombre, pues se pensaba que tenían patrocinadores y mucha ayuda, pero no es así. Ahora se conocen como Juventud Ogobsucun.

Otra de las hazañas que DÍAaDÍA conoció es que Elsio recorre la Avenida Central y la plaza 5 de Mayo cada sábado con una alcancía en mano para recoger fondos. Algunos lo ignoran, pero él no se da por vencido. "A veces yo llamo a los colaboradores y me dicen que los espere a tal hora, y allí yo los espero, dispuesto a recibir unas cuentas monedas". Hay ocasiones en que solo le dan una moneda de 25 centavos, pero dice que todo eso suma.

López manifestó que con este dinero de la alcancía desea comprar un televisor y un DVD, pues desea que en el comedor de Ogobsucun se compartan videos educativos para los niños con temas como contaminación, drogadicción, medioambiente y todas las cosas provechosas que puedan conocer.

A principios de este año, este indígena kuna solicitó apoyo a la ambientalista Raisa Banfield, al artista Roba Morena, Fundación Natura y Ancón para que le donaran material educativo para los niños, pero han pasado siete meses y nadie respondió su solicitud.

"Yo no busco protagonismo, solo ayuda para los niños de Ogobsucun", aseguró López, quien recordó que el año pasado para el convivio general con los niños se les ocurrió hacer una alegoría de un parque acuático, aprovechando que en el pueblo hay una entrada de la playa, así que solo le tocó llevar los salvavidas y otros juegos infables. Esto fue un sueño hecho realidad.

La noche anterior al evento ya los niños estaban a la expectativa de las sorpresas y en la mañana, a las 8:00 a.m., los invitados estaban puntuales, ya que saben que es un día de alegría, tal como sucedió cuando les llevaron hilos para hacer cometas. Sí, Elsio recuerda que cuando era niño le hurtaban los hilos de confeccionar las molas a las mujeres del pueblo. Como él sabe que eso sucede, se le ocurrió llevar hilos a los niños de Ogobsucun para hacer cometas con cartuchos, pero esta vez eran las madres que hacen molas las que preguntaban si no había hilo para ellas.

No dejes de leer