Personal de la Fundación Biblioteca Nacional estará en el Mercado Público de Penonomé, los martes y jueves, ofreciendo los libros como parte del programa.

Por:
Elena Valdez / Coclé -
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Sábado 01 de octubre de 2011 10:11 PM

La cultura llegó hasta el Mercado Público de Penonomé. Leer para educar es el objetivo de cada uno de los campesinos que decidió adquirir un libro en calidad de préstamo.

Se trata del nuevo programa ”El Casero del Libro” de la Fundación Biblioteca Nacional, que comenzó en el Mercado Público de Penonomé, provincia de Coclé, un lugar en donde desde vendedores y consumidores tienen la oportunidad de leer sin tener que acudir a una biblioteca.

Olga de Cuevas, coordinadora de la red de bibliotecas públicas de Panamá, asegura que “El Casero del Libro” es un proyecto que busca acercar la lectura a las personas que trabajan en el mercado.

Todos los lunes y jueves estará personal de la biblioteca en el Mercado Público para llevar a cabo el proyecto, pero también se extenderá a otras provincias, pues se abre un nuevo espacio a la lectura y la cultura para aquellas personas que les gusta la leer y que por su trabajo en el mercado, donde permanecen el día entero, no alcanzan a acudir a una biblioteca a leer o no cuentan con recursos para comprar libros.

De Cuevas asegura que la iniciativa es buena porque ellos trasladan funcionarios al mercado, quienes llevan en una carretilla los libros, ofreciéndoles cultura y educación a los campesinos y a todo el que acude al Mercado Público, lugar que todos los días es muy visitado por toda clase de personas.

Los libros se dan a los campesinos y miembros del Mercado de Penonomé en calidad de préstamos, y estos tienen la oportunidad de leer mientras realizan sus ventas o pueden llevarlos a casa y regresarlos los jueves, pues hay un personal de la biblioteca los martes y jueves dispuestos a orientar y ayudar a los lectores que se están captando.

“También pretendemos realizar un círculo de lectores, sabemos que hay mucha gente que está deseosa de leer y ahora la gente tiene la oportunidad de hacerlo y hasta comentarlos”, indicó la funcionaria.

Para los campesinos y vendedores del Mercado de Penonomé es un gran proyecto que tendrá mucho éxito, pues ellos por su trabajo de venta diaria en el lugar, no tienen tiempo de acudir a una biblioteca.

Dominga Alabarca se dedica a la venta de legumbres y frutas, ella adquirió su libro y asegura que estos instruyen, por ello ya adquirió uno de recetas medicinales, pues para ella no hay mejor manera de aprender que a través de la lectura.

Evelia Fernández de Osoris, directora de la Biblioteca Fernando Guardia de Penonomé, asegura que ellos trasladan la biblioteca al mercado para fomentar la lectura entre campesinos.

Revistas, novelas, ciencias, física, biología, agricultura, folclor y hasta cuentos son algunos de los libros que llegaron en una carretilla al Mercado de Penonomé, pues si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma. Esto es lo que está haciendo la Fundación Biblioteca Nacional en Penonomé.

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