Más de la mitad de la personas con hígado graso presentan fatiga persistente o malestar en el cuadrante superior derecho del abdomen o ambas cosas.

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Redacci? -
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Domingo 04 de diciembre de 2011 02:34 AM

Me fui a hacer un control de salud, las enzimas hepáticas me salieron altas y el médico me ordenó un ultrasonido, que diagnostica que tengo el hígado graso. ¿Será porque como mucha grasa?

No se debe directamente a la ingesta de grasa, el hígado graso (acumulación de grasas en la célula hepática) es una enfermedad inflamatoria de origen metabólico que afecta al hígado y se diagnostica cuando el órgano tiene más de un 5% de su peso total con contenido de grasa, predominantemente constituida por triglicéridos. Al hígado graso se le conoce también como esteatosis cuando hay infiltración (depósito) de grasa intrahepática y esteatohepatitis cuando además hay inflamación. Esta última con el tiempo puede degenerar en cirrosis hepática. El diagnóstico de esta condición se hace definitivamente por una biopsia del hígado, aunque con los exámenes de imágenes como el ultrasonido y laboratorios de enzimas se puede establecer la función hepática y determinar indicios de hígado graso. No siempre la esteatosis se asocia a problemas de función hepática, pues el hígado, los riñones y el corazón son órganos nobles que aún están afectados y anatómicamente pueden cumplir con su función adecuadamente, hasta que el daño supera su capacidad de adaptación.

El consumo de alcohol, la obesidad principalmente la central, la pérdida de peso o la oscilación del mismo predisponen a esta enfermedad.

Más de la mitad de las personas con hígado graso presentan fatiga persistente o malestar en el cuadrante superior derecho del abdomen o ambas cosas. Al examen físico se evidencia un agrandamiento indoloro del hígado.

Los pacientes con esta condición son típicamente obesos (70%) o con sobrepeso, de mediana edad, con trastorno en el metabolismo del azúcar (diabetes 20%) y grasas (hiperlipidemia 20%), o ambas.

Como en tu caso la esteatosis o esteatohepatitis intrahepática, usualmente se diagnostican ante una elevación inexplicable y persistente de las pruebas hepáticas (transaminasas), sin historia de consumo de alcohol de riesgo y resultados negativos para la hepatitis B y C.

Los niveles de las enzimas hepáticas están elevados en dos o tres veces sus valores normales, pueden estar asociados con aumento en los niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos.

Para el manejo y control del padecimiento se recomienda: Evitar el consumo de alcohol y la ingesta de medicamentos dañinos al hígado (analgésicos como el acetaminofén, antiinflamatorios, hormonas femeninas (estrógenos), tetraciclinas IV, Valproato sódico, Metotrexato, salicilatos, etc. De allí la importancia de evitar la automedicación y uso excesivo de analgésicos. Se debe reducir gradualmente de peso, dado que la rápida pérdida de peso empeora el cuadro. Vacunarse contra la Hepatitis A y B, Aumentar la ingesta de antioxidantes (Vitamina E y Silimarina). Además se sugiere aumentar la actividad física. En aquellas personas que están en etapas más avanzadas de la enfermedad (inflamación o fibrosis hepática importante), pueden usarse algunos medicamentos que pueden ayudar, como antioxidantes (Vitamina E) o agentes sensibilizadores de la insulina.

Hay que tratar las enfermedades asociadas como la diabetes y las hiperlipidemias.

Su médico podrá indicarle medicamentos más específicos.

El hígado graso (esteatosis) se le considera una enfermedad no progresiva (benigna) que regresa a la normalidad cuando es tratada adecuadamente la causa subyacente o se suprime el agente agresor, pero las personas afectadas con esteatohepatitis pueden presentar una enfermedad hepática progresiva y cirrosis.

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