El Chorrillo recordó los hechos del 20 de diciembre, que se dieron en Panamá.

Por:
Quintín Moreno -
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Martes 20 de diciembre de 2011 09:23 PM
Hechos que cambiaron a Panamá. Han transcurrido 22 años desde que tropas estadounidenses invadieron al país, la madrugada del 20 de diciembre de 1989, para capturar a Manuel Antonio Noriega, suceso donde panameños fallecieron.

Familiares de las víctimas de la invasión acudieron ayer al Jardín de Paz desde muy temprano, para llevarles adornos florales a los restos de sus seres queridos que reposan en este campo santo.

Anayansi de Lygos perdió a su esposo Simón Lygos, ayer, visitó los restos de su esposo, pues lo hace todos los 20 de diciembre; ella considera que las víctimas de la invasión no han recibido justicia, porque ningún Gobierno ha ayudado a ningún familiar de los fallecidos, pese a que algunos viven en situaciones deplorables.

Lygos, aduce que todo se convierte en un show para el mes de diciembre y ninguna autoridad ofrece solución, ella vivía en El Chorrillo con su esposo y tres hijos en los tiempos de la invasión, lugar donde reside en la actualidad.

La dama recordó que su esposo Simón Lygos era teniente en el cuartel de Amador, explicó que su marido fue interceptado en el semáforo de Amador donde lo mataron, los estadounidenses, quienes lo masacraron y su compañero quien conducía el carro, le quitaron el brazo. Ella manifiesta que Noriega no pidió la invasión, sino fueron los civilistas, por eso no es él único culpable.

Algunos familiares mencionaron que pueden observar que en el Jardín de Paz no se está dando el mantenimiento adecuado a donde están los héroes de la invasión.

El Chorrillo reclama sus muertos

En la tarde de ayer, grupos universitarios, de teatro y el movimiento 20 de Diciembre estuvieron presentes en los actos para recordar los hechos, donde panameños fallecieron.

El acto que se tenía programado para las 2:00 p.m en el monumento de los caídos, se suspendió por la lluvia que se daba en esos momentos.

El grupo teatral carilimpia puso a disposición de las personas una alfombra, donde podían contar anécdotas de lo vivido el 20 de diciembre, luego se saltaba la soga y se cantaba una canción.

Una dama vestida de negro, representaba los recuerdos y sacaba de una caja papeles que reflejaban los diversos fallecidos, para luego niños como Emanuel Rodríguez los pegaran en unos tubos que enterraban en el llano.

Estudiantes universitarios emprendieron una marcha desde calle 26 y 27 de El Chorrillo, hasta el parque de Santa Ana. Las diversas personas presentes pedían que se dictaminé el 20 de diciembre como día nacional.

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