Por:
El Titín -
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Jueves 09 de febrero de 2012 08:06 PM

N o, no se equivoque. Yo no sería capaz de hacerle un homenaje a estas dos producciones, el homenaje se lo hizo el Sr. Jesús ‘Chucho’ Barrios en su programa ‘El Chantin’ de RCM en su nueva temporada el pasado martes.

Yo lo he manifestado tanto en este espacio como en mi twitter @eltitindiaadia. ‘Chucho’ es uno de los personajes de televisión más talentosos que hoy existen. Gústeme o no lo que hace en los programas donde ha participado, al señor hay que reconocerle que tiene talento. ¡Solo su cara es un chiste! Las caracterizaciones que en su momento manejó para ‘La Cáscara’ en su mayoría fueron buenas, por lo que para él, lo que está haciendo ahora en RCM más que de orgullo debe llenarlo de pena.

Esto me molesta porque en tiempos en que sus competidores en “estilo y formato”, entiéndase La Cáscara e Infraganti, están en evidente decadencia por el desgaste normal de los años y porque no han evolucionado ni se han renovado (aunque marquen bien, según IBOPE), la producción de ‘El Chantin’ perdió la oportunidad de competirle de tú a tú y prefirió irse por las zonas de confort: vulgaridad, chabacanería, mal gusto, nalgas, lujuria y mariconadas.

Esto molesta porque si uno supiera que en este show no hay talento, uno podría comprenderlo, pero no es así. El Chantin no es ni La Cáscara ni Infraganti, ¡es peor que ellos! Es como un ‘cocinado’ donde se tienen los ingredientes, pero las instrucciones las siguieron tan mal que el resultado sabe peor. La cosa es tan terrible, pero tan terrible que si hay una caracterización que al Sr. Barrios le sale de maravilla es la de “marica” y en su propio show ese segmento es malo.

No sé a los demás, pero yo no le veo nada de agradable ni creativo ni divertido el ver a una persona en una discoteca con micrófono en mano, con cara y gestos de alcoholizado preguntando estupideces a otros que están igual. Uno como hombre puede tener todas las ganas del mundo de tirarse a la más “buenona” de la noche, pero hasta para decir que uno tiene ganas de forma divertida hay que pensarlo. Ahí no, allí salió un desesperado sexual hablando animaladas del “queso rancio” que le tenía a una y ‘Chucho’ no solo se reía sino que aportaba más sandeces. ¿Dónde quedó todo el talento que, reitero, tiene? ¿Por qué llegar a tanta vulgaridad? ¿Existe esa necesidad?

La producción de ‘El Chantin’ aunque visualmente y en pre y post producción sí ha mejorado en esta nueva temporada, en contenido es como el resultado de un laxante ya que ni siquiera cumple con la regla básica de un show de humor: tener entre sus talentos a cuadro gente que con solo ver sus caracterizaciones causen risa. Caracterizaciones con las que la audiencia se sienta identificada o, mínimamente un conductor divertido que haga que queramos ver porquerías.

La nueva temporada de El Chantin está así: 1. deleznable por el léxico y formas que utiliza su conductor principal. 2. Pésima por la mayoría de sus segmentos -a pesar que, aunque no es una obra de arte el de los “cocineros”, es lo más rescatable que tienen. 3. Por al ser tan malo le pone en bandeja de oro la audiencia a las otras porquerías al aire y al recurrir a zonas de confort, le hacen un homenaje a la chabacanería de sus competidores.

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