Por:
Nayeli Williams -
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Jueves 10 de mayo de 2012 09:08 PM
Estadísticas que alarman. Pese a tener una forma de vida más culta, el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida ha logrado tomar fuerza en las comarcas Ngäbe Buglé y Guna Yala, en esta última se registran 124 personas que padecen de esta enfermedad, aunque es una minoría dentro de grandes grupos en el país, hay más afectados dentro del poblado que en diversas provincias del país como Darién y Los Santos.

¿Por qué se da esto?

Son múltiples las razones por las que aumentan los casos de infectados con el VIH dentro de las regiones indígenas. Nadin Solís forma parte de un colectivo que trabaja con personas con VIH en Panamá, denominado Génesis, y explicó algunas de las razones por las cuales se dan los casos.

Aseguró que una es la falta de información, pues las poblaciones guna y ngäbe buglé tienen muchos arraigos con la naturaleza. Todos los lenguajes e interpretaciones sexuales tienen relación con el ambiente. Cuando se habla de sexualidad con los niños, los padres tienden a contar una historia utilizando como ejemplo a los animales. No se habla de vagina, de pene y mucho menos de preservativo.

Otro punto son las denominadas poblaciones móviles, donde la constante migración del hombre hacia la ciudad capital es un factor elemental en la transmisión del virus, debido a que muchas cabezas de familia se trasladan hacia otros sitios a fin de buscar trabajo. Al estar lejos de su casa, puede llegar a tener relaciones y contraer la enfermedad. Al regresar a su pueblo, tiene relaciones con su pareja y esta queda infectada.

También está el factor cultural, ya que para un indígena guna el contraer cualquier tipo de enfermedad tiene relación con un ente mágico o espiritual, por lo que acude a un médico tradicional que le ofrecerá medicina natural.

El VIH se controla con medicamentos antirretrovirales. Si en caso que la persona llegase a estar infectada y siente que estos últimos medicamentos le ocasionan efectos secundarios, deja de tomarlos y decide seguir con el tratamiento tradicional.

Están, pero no los utilizan

Para una mujer indígena no existe el condón. El solo hecho de presentárselo será visto como una falta de respeto hacia su dignidad y moral. En el caso del hombre pasa algo similar, aduce que no tiene por qué ponérselo, ya que no posee ninguna enfermedad.

Preocupación por poco medicamento

Solís asegura que desde hace ocho meses hay un gran problema de desabastecimiento de antirretrovirales en el ámbito nacional y las comarcas no escapan de esto.

Adujo que hay múltiples personas de estos poblados comarcales que lo han llamado desesperadas, pues no cuentan con los medicamentos que puedan prolongar su vida.

En Guna Yala hay una clínica en donde los atienden, pero carecen de ocho antirretrovirales.

Terceros pueden ser infectados

Cuando la mujer que está infectada con el virus acude adonde la partera para dar a luz, esta corre peligro debido a que no toma ningún control sanitario al momento del parto. La mayoría de las veces estas mujeres no usan guantes que les permita protegerse. Si ella llegase a tener una cortada profunda, corre el riesgo de ser infectada, debido a que la sangre de la madre tiene el virus. Estos casos se reflejan más en las comarcas Emberá Wounaan y en la Ngäbe Buglé, pues son de más difícil acceso.

Un efecto en cadena

Después del parto la mujer sigue con su vida normal. Si el niño se enferma, dice que es un espíritu maligno que cayó sobre él. El pequeño es llevado a un curandero, pero no mejora; con el tiempo el menor de edad fallece y los familiares no se enteran de la condición que padecía.

La situación epidemiológica de Panamá reflejó en el 2008 que la segunda región de salud más afectada, por el número de reportes acumulados de portadores asintomáticos fue la región indígena de Guna Yala, con una tasa de 234.9% y en tercer lugar, la Región Metropolitana con una tasa de 187.2%.

No hay discriminación

En el caso de los homosexuales son conocidos dentro de la comarca Guna Yala como “Omeguit”, y a diferencia de otros lugares, allí no son discriminados, más bien los indígenas creen en el aporte que cada miembro de la comunidad pueda hacer. Ellos lavan, planchan, cocinan, confeccionan molas igual que las féminas de la región.

En comparación con los heterosexuales, los “Omeguit” son los que más acuden a controlarse en los centros de salud. Con relación a esto, según el informe acumulativo de la situación del sida en Panamá del Ministerio de Salud, en el año 2011 fueron 1463 personas las que contrajeron el VIH por medio de la transmisión sexual entre homosexuales, mientras que 5893 fueron heterosexuales, lo que representa el 50.8% de la población infectada. Aclaró que los homosexuales cada día están tomando precauciones para evitar ser infectados.

No educan

Ariel Núñez, de Probisida, afirmó que más del 20% de los últimos casos de VIH descubiertos son de jóvenes entre los 20 a 25 años, por ende, adquirieron el virus siendo menores de edad. Agregó que en las escuelas particulares se tratan más estos temas, mientras que en las oficiales la información que reciben sobre sexualidad es casi nula.

Entre tanto, la viceministra de Educación, Mirna de Crespo, afirmó que el problema de los embarazos precoces y la iniciación sexual a temprana edad no se resuelve al poner una materia de Salud Sexual en los salones, más bien es necesario reforzar desde que los niños están en primaria las clases de ética, moral y valores.


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