Por 28 años, Erick Trejos se ha dedicado a vender raspaos en San Miguelito.

Por:
Quintín Moreno -
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Lunes 25 de junio de 2012 09:20 PM
Raspadero alegre. Empujando su carrito de raspaos por las calles del distrito de San Miguelito, pero con todo tipo de música en su puesto ambulante, va Erick Antonio Trejos Aguilar, un trabajador luchador.

Desde los siete años, Erick ha vendido raspaos, ya que su padre incursionó en ese oficio y él aprendió muy bien todo lo concerniente al negocio que su progenitor realizó para sostener a su familia.

Son 35 años de edad que tiene este personaje, residente del sector de Moya, donde vive con su padre y su madrastra, quienes son felices al verlo salir todos los días temprano a vender el producto refrescante.

Los peatones se quedan mirando a este vendedor cuando va por las avenidas, pues con él lleva una gran bocina instalada en su carrito, el equipo para reproducir USB, en el que lleva almacenada música de diversos géneros. La idea de tener música en su puesto se debe a que desea ver a sus clientes felices y entretenidos mientras compran.

Los raspaos cuestan $0.40 para los clientes, y tiene de diferentes sabores como uva, cereza, limón, entre otros; las personas pasan un rato ameno cuando esperan que el raspadero Erick prepare su producto refrescante, ya que la conversación con él es interesante.

En ocasiones, este panameño logra obtener de 40 a 50 dólares diariamente, producto de las ventas, pero debe invertir en la compra de materia prima para preparar los raspaos.

Este vendedor desea otorgarles empleo a otras personas más adelante, por eso sueña con tener un gran negocio algún día y que todos tengan algo para llevar el sustento al hogar.

El mensaje de Erick para la población es que siempre hay trabajo, solo es cuestión de atreverse a concretar las ideas.

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