Por: Gaspar Aramis Da Costa Foster
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Sábado 28 de julio de 2012 08:12 PM

Tengo 37 años, soy taxista; cuando joven hice pesas y con una talla de 1.71m era pura fibra. Luego me volví más sedentario y seguí comiendo igual. En un margen de 15 años aumenté 100 libras, por lo que ahora peso alrededor de 265 libras. A pesar de que me siento sano, como recientemente el Ministerio de Salud sacó afiches contra la obesidad señalando que el riesgo cardiovascular aumenta con un perímetro abdominal mayor de 40 pulgadas, medí el mío, es de 42 pulgadas y fui al médico. Él calculó mi índice de masa corporal (41.1 kg/m2) y me señaló que a pesar de tener una masa muscular significativa estoy obeso (índice de masa corporal mayor de 30 kg/m2). Me ordenó laboratorios y dos citas. Después me dijo que tenía síndrome metabólico, pues tuve más de tres medidas de presión arterial alta (>140/90), lo que me define como hipertenso; azúcar o glicemia en ayunas alta, además del colesterol y triglicéridos en valores anormalmente altos y exceso de grasa alrededor de la cintura. Quisiera saber un poco más del síndrome metabólico, ¿qué es y cómo lo puedo solucionar?

El síndrome metabólico es un grupo de cuadros que ponen a la persona en riesgo de desarrollar una enfermedad cardiaca, vascular y/o diabetes tipo 2. Estos cuadros son: Hipertensión arterial, aumento de los niveles de azúcar y de triglicéridos, un tipo de grasas; bajos niveles sanguíneos de HDL, el colesterol bueno y exceso de grasa alrededor de la cintura. La causa más probable de este síndrome puede ser la resistencia a la insulina. La insulina es una hormona que produce el cuerpo para ayudar a convertir el azúcar proveniente de los alimentos en energía. Si la persona tiene resistencia a la insulina, se acumula un exceso de azúcar en la sangre, preparando el escenario para la aparición de la diabetes y otras enfermedades cardiovasculares.

La resistencia a la insulina es una condición en la cual la insulina produce una respuesta reducida para el control metabólico de la glucosa después de cada comida. Esto se asocia a una menor reducción de la insulina en ayunas durante la noche, apareciendo aumento de la insulinemia (insulina en sangre) compensadora. Es un poco complicado, pero en resumen, la insulina no cumple su función y se alteran sus concentraciones a lo largo del día en la sangre, fuera de lo adecuado.

Los criterios de la Organización Mundial de la Salud (1999) requieren la presencia de diabetes mellitus, tolerancia anormal a la glucosa, glucemia de ayuno anormal o resistencia a la insulina, más dos de los siguientes: Presión arterial 140/90 mmHg, Dislipidemia: triglicéridos (TG): 1.695 mmol/L y/o colesterol HDL (HDL-C) 0.9 mmol/L (en hombres), 1.0 mmol/L (en mujeres); Obesidad central: relación cintura/cadera > 0.90m (en hombres), > 0.85m (en mujeres), y/o índice de masa corporal (IMC) > 30 kg/m2; microalbuminuria: excreción urinaria de albúmina 20 mg/min o relación albúmina/creatinina en orina 30 mg/g.

En tu caso tienes la glicemia en ayunas anormal, la presión arterial alta, la obesidad central, el colesterol y triglicéridos elevados. Cumples con criterios de síndrome metabólico.

La solución a tu problema es simple y complicada a la vez. Debes tener un estilo sano de vida, es decir, restringir las calorías y aumentar la actividad física (por ejemplo caminar 30 minutos al día). Además, requieres tratamiento farmacológico para la reducción más rápida de la glucemia, colesterol y triglicéridos. Metformina, estatinas, fibratos y antihipertensivos son algunos de los medicamentos requeridos que deberán ser recetados por tu médico, según tus necesidades particulares. La reducción de peso y el incremento de la actividad física conducen a la reducción efectiva de todos los factores de riesgo cardiovasculares, pues al mejorar la sensibilidad a la insulina se reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares. La reducción de peso, aun moderada (10% del peso inicial), conduce a una disminución del LDL-C (colesterol malo), mejora todos los factores de riesgo y disminuye el riesgo vascular global de la persona. Los beneficios de la disminución de la presión arterial, disminución de los lípidos y control de la glucemia sobre la morbilidad y la mortalidad han quedado bien demostrados por ensayos clínicos controlados a largo plazo, por eso se insiste en el tratamiento agresivo de cada uno de los elementos del síndrome metabólico mediante regímenes de terapia combinada. En general, las enfermedades que comprenden el síndrome metabólico se tratan por separado.

Si actúas enérgicamente y perseveras en tus deseos de cambios en pocos meses lograrás reducir tu riesgo cardiovascular. Debes ser persistente.

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