Las familias se trasladan con sus enseres y sus mascotas.

Por:
Odalis Orozco -
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Lunes 08 de octubre de 2012 10:52 PM

Panameños abandonan su patria. Al comenzar la zafra, tanto en Panamá como en Costa Rica, los residentes de las comunidades de la comarca Ngäbe-Buglé se trasladan a Costa Rica. Los productores de café del país vecino, una o dos semanas antes de comenzar la zafra, envían a un coordinador, quien es el encargado de traerles la mano de obra necesaria, esto ocurre la última semana de septiembre o comienzo de octubre. Cada año se trasladan los ngäbes y buglés a las áreas cafetaleras de Costa Rica, la pregunta es ¿por qué emigran? Algunas de las respuestas de los que no pertenecen a esa etnia señalan que es porque es parte de su cultura. ¿Será esa la realidad? La realidad es que son muchos los factores que llevan a su traslado, se estima que migran de 10 a 20 mil de las comarcas al área costarricense, algunos pasan por los controles migratorios, otros no; esto provoca que sean invisibles y les violen sus derechos del otro lado de la frontera. Pueden ser víctimas de violaciones laborales, de trata con la modalidad de delitos sexuales y la mendicidad. Las autoridades de Costa Rica, para el mejor control de esta mano de obra, apreciable para ellos, ahora tienen un nuevo sistema de carné laboral de seis meses con un costo de $/30 para cada adulto.

 

¿Por qué su traslado? y ¿por qué a Costa Rica?

Una de las razones por las que familias del pueblo ngäbe-buglé se trasladan es por la búsqueda de un empleo para su subsistencia, así que viajan a las plantaciones de café. Su primera opción es Costa Rica, según explican muchos de los ngäbes y buglés entrevistados por DÍA A DÍA, que se trasladó a diferentes puntos del área comarcal. Manifestaron que ellos buscan un buen trato, que les respeten sus derechos. Los ngäbes y buglés aseguraron que los cafetaleros panameños les dan peores condiciones de trabajo en comparación con los costarricenses, quienes son más humanos en su trato con ellos. Argumentaron que se trasladan a Costa Rica porque cuentan con mejores viviendas con agua y luz eléctrica, un pago más elevado, y los ticos son más amables. “Nos quedaríamos en el país, aunque el pago fuera menos, pero si nos trataran mejor, sin ser discriminados”, sostuvieron algunos los ngäbes y buglés, entre ellos, Victoriano Garay y Lorenzo Moreno, quienes viven en Soloy.

El 73% de los hogares ngäbes-buglés viven en extrema pobreza. Según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo BID, la pobreza en los pueblos indígenas de Panamá sigue siendo abismal. Aunado a esto, el índice de desarrollo humano (IDH) entre el promedio del país -0.840- y el de la comarca -0.447- según dato del Programa de las Naciones Unidas (PNUD, 2008). En el estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo, esta población está casi comparable a Haití, donde tienen un IDH de 0.450, por lo que está por debajo de los niveles de desarrollo. En un informe presentado al Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral por Jorge Sarsaneda del Cid, con el título “La ruta de la desolación”, se plantea que estas cifras tienen que hacer reflexionar seriamente sobre la situación de este pueblo.

 

Sin mano de obra

Lo cierto es que los cafetaleros panameños y otros productores de la provincia de Chiriquí se quedan sin la mano de obra necesaria para la recolección de su producto, y esto los mantiene preocupados de que se les pierda.

El presidente de la Asociación de Cafetaleros del distrito de Remedios, José Ameth Lezcano, dijo que en Panamá ganan más, pero como allá les pagan en colones, ellos piensan que es más, algunos desconocen los cambios. Argumentó que en Panamá se les da una paga justa a los ngäbes y buglés en los cafetales y que muchos cafetaleros brindan viviendas adecuadas.

Además, con el Ministerio de Salud se mantiene un programa de vacunación en los cafetales. Afirmó que algunos de estos indígenas llegan a los cafetales panameños, se vacunan y luego siguen su camino hacia Costa Rica.

Asegura que brindan las viviendas adecuadas, se les paga de $2.00 a $3.5 por la lata; mientras, los ngäbes aseguran que solo les pagan $1.70, y si les pagan por día, es entre $7.00 y $8.00, y en Costa Rica es de $14.00 por día. Lezcano explica que el costo por producción de la lata es de $5.00 y se vende en $6.50, no se gana nada, y si se suma el mantenimiento de la finca, no es negocio rentable. Explicó que las fincas cafetaleras respetan las leyes de protección al menor, que prohíbe el trabajo infantil y no les permiten a los hijos de los ngäbes que participen de la actividad. Manifestó que es probable que en Costa Rica sí lo permitan y es por esto que migran.

Lo cierto es que los ngäbe entrevistaron aseguraron que en familia recogen más y la paga es mejor.

Según el informe de Sarsaneda, la movilización de los ngäbes y buglés a Costa Rica está afectando fuertemente la producción del café en Panamá. En noviembre de 2009, algunas fincas cafetaleras de Boquete necesitaban alrededor de 400 indígenas para la cosecha y no fue posible conseguirlos. Este año se espera el mismo panorama.

En el recorrido de DÍAaDÍA, desde lejos, en Río Sereno solo se pueden observar galerones largos, en los que se hospedan los ngäbes que, según ellos, duermen hasta tres y cinco familias en un sitio de 10 por 10 metros.

 

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