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Miércoles 16 de octubre de 2013 12:51 AM
El Titín

Es público que el personaje de ‘La One Two’ no es santa de mi devoción. De ahí que he leído, -en su momento- por hacer público mi pensar en esta columna, mensajes no gratos del personaje en mención sobre mí y mi trabajo. Ese es su derecho.

Yo me mantengo en que a mí no me gusta el personaje de ‘La One Two’ por su innecesaria vulgaridad, pero admito que estoy feliz de que Telemetro le haya dado un espacio y, sobre todo, que el mismo haya sido pautado en horario competitivo y adulto.

Suena contradictorio que yo escriba esto, lo sé, pero no lo es. Gústeme a mí o no, La One Two es un personaje entrañable caracterizado por uno de los grandes actores y talentos de este país, el Sr. Óscar Díaz; un profesional que se toma en serio su trabajo a la hora de caracterizar e interpretar un personaje o a alguien. Sin temor a equivocarme y a pesar de su ego, no creo exista nadie que caracterice mejor a una figura que el Sr. Díaz. ¡Nadie!

A diferencia de muchos otros personajes brujos que se inventan las televisoras, La One Two es un éxito para esa pantalla y, aunque no me guste, reitero, es una de las caras más fuertes del 13. ¡Más fuerte que muchos ahí! Sumado a ello, ‘La One Two’, con todo lo que se le pueda criticar por sus excesos, no es uno de esos personajes mariquitas locas que ahora abundan en la televisión. No apela a la mariconada que parece se apodera cada vez más de los personajes caracterizados en los diferentes shows del país.

¿Por qué me alegro que exista ‘¡Qué azó! One Two’? Porque el Sr. Díaz va a tener que reinventar y refrescar a ‘La One Two’. Tiene el reto de no quemarla en pantalla, de hacerla más “querible” y de no dejarla caer en la zona de confort en la que han caído tanto esa pantalla como sus competidores. Tiene la obligación de, sin perder la esencia del personaje, hacerlo vendible a anunciantes y marcas que en él quieran pautar. He ahí el reto.

¡Qué azó! One Two aunque se notó que es un espacio producido con pocos recursos y era evidente que fue a lo rápido-rápido y barato, en su primera emisión fue divertido ya que, en broma y en serio, nos presentó lo que le costó lograr ese espacio dentro de la supuesta “rosca” que existe dentro de esa empresa. Fue divertido porque no dejó de ser ‘La One Two’ y sí, porque hizo reír con sus ocurrencias.

Yo siendo competidor, como siendo el propio Telemetro, le tendría mucho ojo a ‘¡Que azo! One Two’ porque tienen en estos momentos el espacio perfecto para demostrar que se pueden generar contenidos divertidísimos y sin excesos, sin perder la esencia de un personaje popularmente conocido querido y odiado; inclusive incluirle un componente de crítica de política en época electoral, pero a la vez corren el riesgo, por descuido, de quemar al personaje. Todos tienen el reto de no permitir que la vulgaridad se apodere de ese espacio y de demostrar-demostrarse que sus talentos, hechos en casa, aún están vigentes y son fuertes

Ojo Óscar Díaz, ¡tiene un reto! Ojo Arias y Barreiro, ¡control! Ojo One Two, ¡no te pases!

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