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Lunes 25 de noviembre de 2013 02:11 AM
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En este mensaje tratamos el caso de una mujer que “descargó su conciencia” en nuestro sitio www.conciencia.net:

“Mi esposo se fue con otra mujer, a la que ya dejó, porque lo engañó. Luché muchísimo por la sanación de nuestro matrimonio, porque lo amo y porque nuestro hijo nos reclama (a los dos juntos), pero (mi esposo) solo me rechaza. Mi hijo lo necesita, (pero) yo no puedo hacer que su papá vuelva a casa. Ambos se necesitan, y yo... quiero morirme. Ellos podrían estar juntos si desapareciera yo, que soy quien los separa.

»Dios sabe cuánto luché y lo cansada que estoy. (Por eso) sé que no va a juzgarme”.

Este es el consejo que le dimos:

«Estimada amiga:

»La gran angustia que está sintiendo le impide pensar con claridad. Su esposo la ha dejado, y ha dejado así mismo a otra mujer. ¿Acaso no pudiera algún día abandonar también a su hijo? ... ¿Qué tal si él decidiera que... otra mujer es más importante que el niño? ¿Quién cuidaría a su hijo en ese caso, siendo que usted habría “desaparecido”? ¡Es muy importante que usted reconozca lo mucho que su hijo la necesita! ¡No se le ocurra quitarse la vida!

»Usted dice que Dios no la juzgaría por suicidarse debido al esfuerzo que ha hecho por hacer lo correcto. Muchos creen, como usted, que se ganarán el favor de Dios y la entrada al cielo con su conducta positiva, su trabajo esforzado y sus decisiones acertadas. Creen que Dios comparará lo bueno con lo malo que hayan hecho.

»Esa lógica parece razonable, pero no es lo que enseña la Biblia acerca del perdón de Dios. El apóstol Pablo enseñó que “todos han pecado y están privados de la gloria de Dios”. Y también enseñó que “la paga del pecado es muerte”.

»Pero esa es solo una parte de la historia. La parte mejor es que Dios nos amó tanto que dispuso que su propio Hijo pagara el castigo por nuestro pecado, para que nosotros no tuviéramos que pagarlo. Jesucristo murió por todos los pecados que usted y que nosotros hemos cometido.

»Sin embargo, tenemos que aceptar lo que hizo Cristo por nosotros. En oración, podemos pedirle a Dios que perdone nuestros pecados y que acepte la muerte de su Hijo en la cruz como la paga por todo lo malo que hayamos hecho. De hacerlo así, Dios nos perdonará, no por lo bueno que hayamos hecho, sino por la muerte de Cristo en nuestro lugar.

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