El asco puede provocar hasta el cambio de hábitos y aumenta descargas neurológicas.
Por:
-
| |
Miércoles 19 de febrero de 2014 12:38 AM
Yanelis Domínguez / Yanelis Domínguez

No hay algo más dramático y gracioso que ver los gestos de las personas cuando observan algo desagradable o asqueroso frente a sus narices.

Apretar los labios, arrugar el rostro, cerrar los ojos y, en los peores casos, gritar ante los demás son las expresiones que hacen los individuos al ver cosas que les causen asco.

"Pelos en la sopa" y mucosidades pegadas en sillas o ver cuando el enfermo se zurra la nariz con un espeso gargajo verde son algunas de las situaciones que mediante un rápida sondeo los panameños confirmaron que les causa un gran asco.

Una de ella es Itzy Guzmán, quien hizo tres gestos diferentes cuando recordó que una vez en un restaurante de comida china, justo cuando tomaba una sopa, observó una hebra de cabello amarillo que estaba mezclado con los deliciosos fideos que pensó ingerir. Ella pegó un brinco y salió huyendo del lugar sin esperar una explicación sobre lo sucedido.

Pero si la historia de esta chica da asco, otros recuerdan con horror las veces que les ha tocado embarrarse del "moco pegajoso" pegado en puestos del autobús y sin tener nada con qué limpiarse.

Más desagradable aún el tema de pisar excremento de animales y estar forzado a llevarlo consigo hasta poder limpiarlo, aunque el hedor sea difícil de ocultar.

La psicóloga Dennis Aneth Domínguez dice que el asco también implica el rechazo de las personas asqueadas, al punto de que las hace estar dispuestas a cambiar sus costumbres y hábitos personales para evitar que ellos puedan también desarrollar costumbres iguales.

Pero el asco, en pocas palabras, es una emoción que mantiene y promueve la salud, por lo que según la especialista también representa beneficios.

Al final lo que hay que tener cuidado es en excederse en el nivel del asco, ya que aumenta la descarga neurológica y surge la angustia y otras emociones perjudiciales.

No dejes de leer