Dermochelys coriacea, mejor conocida como baula o canal, y la tortuga carey (Eretmochelys imbricata) son las que más están en peligro de extinción en Panamá.
Por:
Yanelis Domínguez ([email protected] ) -
| @YanelisDD |
Jueves 12 de febrero de 2015 12:00 AM

Las tortugas son uno de los grupos más primitivos de vertebrados en existencia.

Se estima que en la actualidad existen a nivel mundial siete especies de tortugas marinas, y de esas Panamá tiene cinco, pero dos de ellas están en peligro de extinción.

Marino Ábrego, biólogo y jefe del Departamento de Evaluación de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (Arap), aseguró que la situación en Panamá es triste, porque ellos han visto cómo en diversas joyerías hay productos hechos de carey y se realiza venta de huevos de tortugas en las calles, debido a la extracción excesiva de los nidos de esos animales.

Ante estos casos, las denuncias se pueden hacer al 311 y son remitidas a la entidad, que actuará conforme a la Convención Interamericana para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas, suscrita el 1 de diciembre de 1996 en Caracas, Venezuela, con la aprobación de la Ley 8 del 4 de enero de 2008, que fue acogida por Panamá.

La ley manda sanciones monetarias, dependiendo del país, hasta cárcel por delito ecológico contra el ambiente.

Ábrego dijo que excepción al castigo sería solo cuando la persona recoge una a dos docenas de huevos y dice que es para subsistir, de lo contrario sería tráfico ilegal.

El biólogo explicó que de las 12 áreas de anidación masiva de tortugas que existen en el mundo, Panamá tiene dos santuarios, que son Isla Cañas y Cambutal. De estas dos, en la única que está permitido subsistir del huevo con diversas actividades es Isla Cañas, esto debido a diversos convenios y a su buen manejo natural.

Arap aseguró que las comunidades han hecho su parte y que ellos han impulsado para mejorar la situación de las tortugas, pero la entidad necesita más dinero, ya que no cuentan con los recursos necesarios para funcionar, situación que es denunciada por la ambientalista Jacqueline Vásquez, del grupo ambiental Tortu-Agro, quien, en conjunto con 10 personas, ha logrado que en la comunidad Cambutal el consumo y extracción de la tortuga disminuya, pero esto con el aporte mínimo de las autoridades.

Todo lo que hacen, según la ambientalista, ha sido por colaboraciones ajenas al Estado, y señaló que todos los días un grupo de voluntarios patrulla la playa de La Cuchilla, desde las 7:00 p.m. hasta la 1:00 a.m., periodo en el cual llegan los quelonios a desovar.

Según las estadísticas del grupo ambiental, en 2010 se hicieron 20 nidos, en los que obtuvieron 1,321 neonatos; en 2011, en la misma cantidad de nidos, nacieron 8,620 tortugas; en 2012 se aumentaron los nidos a 150 y nacieron 14 mil 856 quelonios, y en 2013, en 110 nidos, nacieron 10 mil 890 ejemplares. Entre 2014 y 2015 llegarán a la meta de 30 mil nidos.

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