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Viernes 04 de septiembre de 2015 07:00 AM

Don René Rizcalla y el maestro Pedrito Altamiranda son dos personajes de la industria de la televisión y el entretenimiento a los que siempre les tuve y tengo no solo admiración, sino también un profundo aprecio y respeto porque cada uno, a su estilo y en sus formas, han aportado, y mucho, a este país desde sus diferentes trincheras.  Con cada uno he sostenido enriquecedores intercambios de comunicaciones donde siempre fue, para mí, aprender-aprender, ganar-ganar.

Pueda que a usted le parezca de suprema arrogancia esta columna, pero puedo decir, con mucho orgullo que ambos personajes eran lectores de este espacio, con ambos me he comunicado vía correo electrónico y de ambos, siempre, recibí tanto felicitaciones como críticas fuertes a mis columnas con el respeto que solo los maestros de verdad saben profesar.
Y es que en el caso de Don René Rizcalla, a quien quiero dedicarle mi columna de hoy, nos unía –aunque últimamente me reclamaba mucho por problemas en la Web de este diario- una relación cibernética de mucho respeto y, de mi parte, reitero, profunda admiración.

Admiración porque para cualquier experto en nada como lo soy yo, recibir un correo del maestro,  Don René Rizcalla, aplaudiendo tu trabajo, cualquiera crítica de tus detractores de oficio, no daba ni cosquilla.   El señor me honraba con su lectoría, con su tiempo al escribirme, inclusive, con sus regaños públicos que me daba vía twitter.

Ese era Don René.  Un hombre que tenía, por lo menos conmigo, la capacidad de criticar y ser criticado como muchas veces ambos nos hicimos, pero siempre con respeto.

Don René, era, es y será una referencia obligada en la historia de la televisión local. Una referencia obligada, en la historia de la radio panameña. Una referencia obligada para los que trabajamos en RPC Televisión. Una referencia obligada en los buenos tiempos de la Teletón 20-30 cuando en las tandas que animaba como figura de RPC Televisión demostraba una capacidad de motivación cada vez más escasa en ese show.  Era una referencia obligada en la historia del periodismo deportivo de este país.

Mucho, pero mucho, sufrió Don René Rizcalla la porquería que muchos de mis colegas de la fuente de deportes en radio y televisión hacen hoy en nombre del periodismo deportivo.

Mucho sufrió ver como gente con talento se dejaba seducir por el poder de esa mal llamada fama que algunos creen tener. Mucho sufrió al ver en televisión espacios que en vez de aportar denigran a la persona, a familias, a hijos al meterse en sus vidas privadas; pero a pesar de ello, siempre apoyó a la nueva generación de talentos del deporte local. Siempre los animó a hacer un mejor trabajo y prueba de ello es el amor que a su hijo le transmitió por esta fuente del periodismo.

Don René no era perfecto, pero siempre aspiró a la perfección.  Siempre creyó que una crítica dura, al trabajo de la gente, no a la vida privada de nadie, más que ofender debe invitar a reflexionar y a mejorar.

“Eres una buena mierda Titín.  Con esa columna de hoy hasta yo estoy llorando y no es conmigo”, me escribió una vez y a los 5 minutos, recibí otro de sus correos que decía “no, no eres una buena mierda, discúlpame que se me salió esa palabra contigo. Eres un crítico justo. Ten cuidado con las primadotas de este país, pero si se meten contigo, yo te apoyaré”.

Qué mejor muestra de humildad y respeto al trabajo de alguien que firma con un seudónimo, que ese correo que aún conservo.  Ese era Don René conmigo.

Un hombre con el derecho a cuestionar porque fue maestro y compañero de un montón de gente que hoy se creen los creadores de la televisión, los dueños de la verdad o los gurús de la industria.

Si Dios me da permiso, no volveremos a ver mañana.   Así se despedía Don René Rizcalla cada vez que terminaba su segmento deportivo o el noticiario que presentaba. Dios no le dio permiso, pero queda el recuerdo y la enseñanza de un maestro al que, lamentablemente la industria de la televisión le quedó en deuda. ¿Y cuál es la pila?, diría él. ¡Hasta pronto, maestro!










 

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