Asustado. Eso es lo que estoy al percatarme en lo que se han convertido las redes sociales. Son como letrinas hediondas donde un montón de gente deposita su excremento mental, sus frustraciones, odios y hasta envidias de closet.
Una cosa es la libertad de expresión y otra, muy diferente la falta de respeto, la vulgaridad y el mal gusto. Y de eso cada vez se inundan más las redes sociales.





