Toda madre de un periodista o por lo menos, la mayoría ha pasado un 8 de diciembre o cualquier otro día especial sin su hijo cerca. Y es que la información nunca se detiene y el mundo de la comunicación no conoce de pausas ni de jornadas de ocho horas.
Sin embargo, ese don de comprensión que solamente tienen las madres siempre se ha impuesto para entender las obligaciones y la profesión de su hijo.





