Miguel Bosé vio la necesidad de mostrar los rostros de sus cuatro hijos en su cuenta de Instagram con el fin de contrarrestar el intento de extorsión que sufría desde hace varias semanas, tras el hackeo de su correo y el robo de unas fotos familiares.
Al descubrir que los extorsionadores están tratando de vender las imágenes a terceros, el cantante decidió actuar de inmediato.





