Al fondo se escuchaban cánticos cristianos, unos hombres con delantales, metidos en una cocina preparando un manjar para casi 60 personas que habitan en una casa que -pese a que no cuenta con las mejores condiciones- se ha convertido en el refugio de aquellos que han decidido dejar atrás las drogas, el alcohol, entre otros vicios.
Esto fue parte de lo que vimos al llegar a la fundación Clamor en el Barrio Panamá, ubicada en el Sector 4 de la 24 de Diciembre.





