Los primeros dos partidos de la final de la NBA generaron los mayores niveles de audiencia que se hayan registrado desde que Michael Jordan conquistó su último título, en 1998.
Pese a que los Warriors de Golden State, guiados por Kevin Durant y Stephen Curry, ganaron ambos encuentros por un amplio margen sobre los Cavaliers de Cleveland, las dos transmisiones promediaron 19.6 millones de televidentes.
Se trata de un alza de 5% respecto del promedio de 18.6 millones observado en el 2016.





