Eric Ariel Montenegro
Conservar y mantener viva la danza del gran diablo se ha convertido en un compromiso para los dirigentes de diversas agrupaciones folclóricas del distrito de La Chorrera, en la provincia de Panamá Oeste.
Esta danza, cuyas raíces se remontan a la época de la colonia en Panamá, fue utilizada como un instrumento de evangelización a los aborígenes.
Se trata de un drama litúrgico en la que se muestra la lucha entre el bien y el mal por el alma del hombre y cuyos parlamentos se han sabido mantener inalterables a través del tiempo.





