Los cadáveres de varios ciudadanos panameños, víctimas de violencia u otras circunstancias y que no habían sido reclamados por sus familiares, fueron sepultados en una fosa común, dentro del cementerio municipal de La Chorrera.
Los cuerpos se encontraban desde hace varios meses en morgues judiciales de la provincia de Panamá y Panamá Oeste.





