Como el ave Fénix la calzada de Amador renace hoy de las cenizas, para convertirse en uno de los puntos turísticos más llamativos de la ciudad de Panamá.
Construida en 1913 por el gobierno de los Estados Unidos, con las rocas de la excavación del Corte Culebra, del Canal de Panamá, está lejos de lo que una vez fue la calle de dos carriles que unía las islas de Naos, Perico, Flamenco y Culebra.
Y es que con el proyecto de Ampliación de la Calzada de Amador se rehabilitaron dos kilómetros de vía, se cambiaron 423 lámparas, se incluyeron ciclovías.





