El cepo está de moda, y a la que quieren poner en él es a la ministra de Educación, Marcela Paredes, al menos es lo que gritaban ayer los padres de familia de la escuela Villa Unida, en Chilibre.
El cepo es un instrumento de madera que inmoviliza a la víctima de pies y manos. Una forma de castigo que se utiliza en la comarca Ngäbe-Buglé.
Y es que el descontento de los padres de familia no es para menos, pues el año pasado, a sus acudidos les impartieron las clases en seis iglesias de la comunidad porque el plantel tenía palomas y fibra de vidrio.





