"Por mi bandera lucharé orgulloso aunque la vida tuviera que perder", así como reza esta estrofa del himno del Servicio Nacional de Frontera, fue la vida del subteniente postmortem Julio Guzmán, quien murió el pasado 27 de febrero, a manos de tres delincuentes en La Palmita de Tocumen.
Ayer, familiares, amigos y compañeros de armas le dieron el último adiós a Guzmán, en la Parroquia Cristo Redentor, ubicada en San Miguelito.
Aida González, esposa del uniformado, agradeció por todo el apoyo que le han brindado a ella, y a sus hijas, para poder superar la muerte de su esposo.





