El cielo empieza a oscurecerse y así mismo se inicia la desesperación de quienes viven cerca de ríos, quebradas o rutas de desagüe, por el temor de que sus casas queden inundadas.
Y es que la triste realidad del país es que nada más tiene que llover por unos minutos u horas, para que muchas avenidas queden convertidas en ríos.
¿Cuáles son las principales causas o quién tiene la culpa de eso? Son dos interrogantes que desatan todo un debate para encontrar un culpable, si las autoridades o la ciudadanía en general.





