La selección olímpica brasileña en la cancha encabezada por su capitán Neymar, 69,000 hinchas vestidos de verdeamarelo que corean sus once nombres, pero 45 minutos después los abuchean y tras los 90 aplauden al rival y enaltecen a Marta, la lideresa del equipo femenino...
Algún desprevenido podría pensar que una crisis de identidad ha infectado a los hinchas brasileños y su equipo de fútbol masculino.





