Ninguna edición anterior de los Juegos se ha visto tan duramente golpeada por el dopaje como Río, que a pocos días de su inauguración se vio sobresaltada por evidencias de un dopaje de estado en ciertos deportes de Rusia, país ha visto reducida y limitada su participación.
Varias investigaciones dirigidas desde la Agencia Mundial (AMA) sobre las prácticas de Rusia han descargado una tormenta de magnitudes inimaginables, que empieza ya a generar tiranteces diplomáticas, hasta el punto de que el COI ha vetado al ministro de deportes ruso, Vitali Mutkó, en los Juegos.





