Los contribuyentes neoyorquinos pagaron 2.500 millones de dólares por una nueva estación del subway (metro) a orillas del río Hudson, pero la naturaleza ha aguado los festejos del año inaugural.
Apenas seis meses después de su inauguración espectacular, la estación de la línea 7 padece filtraciones que han descolorado los mosaicos del techo y provocan goteras sobre los pasajeros en las escaleras eléctricas. Durante el invierno se forman largos carámbanos de hielo.





