Tiene 14 años y ella misma fue refugiada cuando su familia tuvo que huir de la guerra y llegó a Kabul. Hoy Aziza Rahimzada trabaja con niños refugiados para integrarlos en el sector educativo y la protección del Estado, en un ejemplo que ha conmovido dentro y fuera de Afganistán.
Pese a su edad, Aziza lleva años trabajando para ayudar a otro pequeños, pero su fama se disparó en su país después de que fuera una de los tres candidatos al Premio Internacional de la Paz para Niños de 2015, que se falla en Holanda el lunes.





