El escándalo de corrupción en la ONU destapado por las autoridades estadounidenses vuelve a poner en entredicho a una organización que había prometido extremar la transparencia para evitar que se repitieran los desmanes del pasado.
John Ashe, diplomático de Antigua y Barbuda y expresidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, fue detenido este martes en Nueva York acusado de aceptar sobornos de empresarios chinos.





