Panamá tiene la gran oportunidad de no ser olvidada más nunca en el mundo del fútbol. Sí, de ser recordada por siempre, hasta mucho más allá de la eternidad. Incluso, la Roja de los más de tres millones de panameños puede terminar como el rey de la Copa Oro 2015 sin siquiera disputar este trofeo, el cual hoy está embarrado de excremento, de ese material pestilente de la corrupción que brota a lo interno de la Concacaf y de la Fifa.





