Estoy enamorado de la calle, pero le soy infiel con la carretera. Soy como un raro Clark Kent, a quien también le gusta ser Superman. Soy un caminante nato, pero me quito las gafas y me convierto en un perrito mochilero, que le divierte ir en bus recorriendo la campiña.
Mucha gente se aburre en la calle y la carretera, porque creen que solo son una distancia; un trámite para llegar a donde quieren estar. Y por eso se impacientan. Y por eso conducen encima de los hombros del camino. Y por eso dicen: prefiero quedarme quieto.





